La suplementación de Omega-3 se ha puesto de moda en los últimos años, con el miedo de no llegar a la cantidad diaria recomendada de ácidos grasos esenciales. Un estudio, realizado por investigadores del Departamento de Kinesiología en la Universidad McMaster en Ontario (Canadá), ha analizado cómo afecta en la pérdida muscular cuando estamos inmovilizados. Si eres deportista, seguro que te interesa conocer esta investigación por si sufres alguna lesión que te retire temporalmente de los entrenamientos.

El estudio se ha publicado en The FASEB Journal, y ha observado cómo los suplementos de Omega-3 reducían la velocidad a la que las mujeres jóvenes perdían masa muscular en períodos de inmovilización.

Suplemento de Omega-3 vs suplemento de aceite de girasol

En la investigación participaron 20 mujeres jóvenes sanas, que se dividieron en dos grupos: un grupo tomaba Omega-3 y el otro grupo de control tomó suplementos de aceite de girasol. Después de consumirlos durante cuatro semanas, las voluntarias inmovilizaron una de sus piernas durante dos semanas con una ortesis de rodilla. Después del período de inmovilización, las mujeres volvieron a la actividad diaria normal con un período de recuperación de dos semanas.

Los científicos midieron el tamaño de los músculos de las piernas, la masa, la fuerza y la síntesis de proteínas, tanto antes como después de la inmovilización y del período de recuperación. El grupo de mujeres que tomó suplementos de Omega-3 tuvo una pérdida de músculo significativamente inferior a las del grupo de control.

«Este novedoso estudio sugiere que las mujeres jóvenes pueden usar suplementos de Omega-3 para retrasar la pérdida muscular y mejorar la recuperación en situaciones en las que una de sus extremidades está inmovilizada«, comentaba Chris McGlory, uno de los autores del estudio. «Estos hallazgos podrían tener implicaciones para la recuperación muscular después de una cirugía como la reconstrucción del ligamento cruzado anterior«, añadió.

Después de dos semanas de actividad diaria moderada, el grupo que tomó Omega-3 consiguió un retorno total del volumen del músculo esquelético. Este descubrimiento contradice la teoría de otros estudios en roedores, donde mostraron una nula recuperación del músculo atrofiado después de la inmovilización de las extremidades inferiores, a pesar de tomar Omega-3.

Lo ideal es tomar este ácido graso esencial mediante la alimentación.