No es la primera vez que conocemos la cantidad de problemas que conlleva tener sobrepeso u obesidad. Cáncer, diabetes, desnutrición o problemas de colesterol son algunos de los síntomas que producen estas enfermedades cariovasculares. De hecho, la obesidad es la primera causa de mortalidad en el mundo con hasta 17,7 millones.

Un reciente estudio, elaborado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Bristol (Reino Unido), asegura que los corazones de los jóvenes con obesidad sufren cambios en su estructura, tan dañinos como irreversibles. Te contamos todos los detalles de la investigación.

La aterosclerosis: el motivo del estudio

Kaitlin H. Wade, directora de la investigación, presentó un especial interés sobre la aterosclerosis: “De manera tradicional se ha considerado que el engrosamiento de las paredes de los vasos sanguíneos constituye el primer signo de la aterosclerosis, enfermedad causada por la deposición de placas de lípidos en las arterias y asociada a las enfermedades del corazón. Sin embargo, nuestros resultados sugieren que la obesidad provoca cambios en la estructura del corazón de los jóvenes que pueden preceder a estos cambios en los vasos sanguíneos“.

Quizá no sea muy sonada, pero la aterosclerosis es una enfermedad que provoca el “endurecimiento” de las paredes de los vasos sanguíneos, aportando dificultad en un flujo de la sangre y riesgo de que se forme un trombo. Por esto, es importantísimo evitar el consumo de grasas no saludables en la alimentación.
El principal problema es que desde que somos pequeños podemos empezar a generar esta enfermedad, aunque no dará la cara hasta que seamos adultos.

¿Tener el IMC elevado es una mala señal?

Aunque estamos hartos de decir que tanto el IMC como el peso que marque la báscula, no son determinantes para conocer si tenemos una correcta salud, el estudio se basó en la evaluación de IMCs de jóvenes británicos. Más de mil adolescentes de entre 17 y 21 años, aparentemente sanos, participaron para conocer cómo afecta ese índice en el sistema cardiovascular.

Los científicos comentaron que “los estudios observacionales pueden sugerir la existencia de una asociación entre los factores de riesgo y las enfermedades cardiovasculares, pero no pueden probar que exista una relación de tipo causa-efecto.“.

En los resultados se pudieron ver cómo los jóvenes con un IMC elevado tenían una mayor presión arterial, tanto en la distólica como en la sistólica. Incluso, se observó una hipertrofia del ventrículo izquierdo (el encargado del bombeo del corazón).