Según un estudio avalado por el Consejo Superior de Deportes y publicado en el portal Faros de promoción de la salud y el bienestar infantil del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, ocho de cada diez niñas y adolescentes hacen menos actividad física de la recomendada por la Organización Mundial de la Salud. La OMS establece que entre los 5 y 17 años se dedique al menos una hora diaria, durante tres veces a la semana, a practicar ejercicio y actividades que fortalezcan los músculos.

¿Qué problemas puede acarrear a largo plazo?

La investigación recoge que las niñas que no practican ninguna actividad física o deciden abandonarla antes de tiempo puede tener efectos negativos en su salud a lo largo de la vida. Son varios estudios los que confirman que la actividad física reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares como la obesidad, la diabetes, algunos tipos de cáncer (cáncer de mama, pulmón, colon y endometrio) y osteoporosis.

Asimismo, el ejercicio también puede llegar a convertirse en un factor importante frente a la lucha contra las drogas. Al aportar beneficios psicológicos, mejora la autoestima, reduce los niveles de ansiedad y estrés, previene de la depresión y ayuda a establecer relaciones sociales.

Es muy importante el apoyo del colegio y las familias

Las niñas y adolescentes están en una edad bastante vulnerable, en la que cualquier apoyo por parte de las familias y colegios puede ayudarles a impulsarse en realizar algún deporte. Los propios autores del estudio confirman que durante el recreo es el momento perfecto para incentivar el juego y la actividad física. Es el colegio el que debe volcarse en realizar tareas comunes entre el recreo y la asignatura de educación física.
Además, lanzan como idea modificar el diseño de los patios, poner el gimnasio a disposición del alumnado durante el recreo y darle un nuevo sentido a educación física. Los profesores deberían reinventarse y darle valor al sector femenino en el deporte, así como estimular la competencia frente al deporte y los estereotipos. Las niñas también pueden jugar al fútbol, por ejemplo.

En cuanto a las familias, plantean que se realicen actividades en común y que se anime a las niñas para apuntarse a actividades físicas. Deben tener claro que el deporte no entiende de sexo y los padres tienen que ser los primeros en motivar a sus hijas.