El cáncer de mama es una de las enfermedades que más miedo provocan entre las mujeres. El deporte lleva años abriéndose camino para concienciar sobre la importancia de las revisiones y la superación del cáncer. En una lucha para conocer cómo podemos minimizar los riesgos de padecerlo, nos encontramos con un estudio realizado por científicos del Instituto del cáncer Dana Farber y del Kaiser Permanente del norte de California.

La investigación afirma que existe un vínculo entre la mala calidad muscular, la sarcopenia y el exceso de grasa cuando se diagnostica el cáncer de mama. Te contamos todos los detalles asociados con la mortalidad general en pacientes con cáncer de mama no metastásico.

Tres factores pueden determinar la mortalidad del cáncer de mama

El estudio tomó como voluntarias a 3.241 mujeres del Kaiser Permanente y del Instituto del cáncer Dana Faber, cuyo cáncer (en etapas II o III) se diagnosticó entre enero de 2000 y diciembre de 2013.

Los factores clave a estudiar fueron:

  • La sarcopenia. Por si nunca has oído hablar de este término, nos referimos a la pérdida degenerativa de masa muscular y fuerza al envejecer o tener un estilo de vida sedentario.​
  • La escasa calidad muscular y su baja densidad.
  • El exceso de adiposidad.

El objetivo era conocer si existen vínculos entre estas tres medidas de composición corporal, que se tomaron justo en el momento del diágnostico, y la mortalidad general del cáncer de mama no metastásico.

Las mujeres con menos masa muscular tienen una tasa de mortalidad más alta

Las mujeres voluntarias comprendían edades entre los 18 y los 80 años. El 34% de ellas presentaba sarcopenia y mostraban una mayor tasa de mortalidad más alta en comparación con aquellas que no padecían sarcopenia. El 29% tenían un exceso de tejido adiposo y aumentaba su riesgo a morir frente a las que tenían menor cantidad de grasa.
En cuanto a las mujeres que tenían una baja densidad muscular (37%), no se pudo relacionar con la supervivencia, por lo que no sería uno de los factores que elevase la mortalidad.

Cabe destacar que el IMC no se vinculó significativamente con la mortalidad total. Un IMC bajo puede enmascarar el exceso de adiposidad, al igual que un IMC alto puede camuflar la baja muscularidad. Es decir, el peso corporal no es determinante para conocer si tenemos mayor o menor riesgo de supervivencia. Se deben tomar otro tipo de medidas corporales para conocer nuestro porcentaje de grasa y el estado de nuestros músculos.

¿Cuáles son las conclusiones de la investigación?

Los científicos quieren dar a entender que la sarcopenia no es una afección que solo padecen los pacientes con un estado avanzado de la enfermedad, sino que suele ser bastante común en mujeres con enfermedad no metastásica (en cualquier nivel de IMC). El problema reside en cómo están físicamente al principio de su diagnóstico.

Aseguran que tanto el músculo como la grasa son factores de riesgo modificables en pacientes con cáncer de mama. Además de perder peso, consideran que se debería asesorar más a fondo sobre cómo mejorar la masa muscular con entrenamientos de resistencia o suplementación con proteínas.