La menopausia alberga informes contradictorios, en algunos se afirma que las mujeres que son muy activas reduce la posibilidad de padecerla antes de los 45 años, aunque otras investigaciones evidencian lo contrario.

En un estudio publicado en el Journal of Human Reproduction, se analizaron datos de más de 107.000 mujeres y se descubrió que hacer mucho ejercicio cualquier edad no implica a que sea susceptible a padecer menopausia temprana.

La Dra. Elizabeth Bertone-Johnson, profesora de Epidemiología en la Universidad de Massachusetts, fue la que dirigió la investigación y dijo que “el estudio proporciona información considerable para ayudarnos a comprender la relación entre la actividad y la menopausia. Varios estudios previos han encontrado sugerencias que asocian una mayor actividad física con la edad avanzada en la menopausia, pero incluso en esos estudios el resultado fue mínimo. Nuestros resultados,  junto con los de otros estudios, proporcionan evidencia sustancial de que la actividad no está asociada de manera importante con la menopausia temprana“.

En el estudio participaron enfermeras de los Estados Unidos, con edades de entre 25 y 42 años. Te preguntó sobre el tiempo que pasaban realizando actividades como caminar, correr, montar en bicicleta, natación, yoga, entrenamiento de pesas y otras actividades como cortar el césped.

Los investigadores tuvieron en cuenta otros factores como el origen étnico, la educación, la estatura, la edad en que tuvieron la primera regla, si habían estado embarazadas, el uso de anticonceptivos orales, y era fumadoras, su alimentación y el índice de masa corporal.
El objetivo era evaluar la frecuencia, la duración y la intensidad de las actividades anteriormente nombradas. Los investigadores multiplicaron las horas de cada actividad (a la semana) por un equivalente metabolico para crear un total de calorías gastadas a la semana.

El estudio duró 20 años, donde 2.786 mujeres tuvieron menopausia natural antes de los 45 años. Los científicos no encontraron diferencias destacables entre las mujeres que realizaban pocas horas de actividad física y las que hacían 8 horas o más a la semana.
La actividad física que realizaran las mujeres durante su adolescencia, tampoco estaba relacionada con tener la menopausia pronto.

¿Pueden afectar factores ambientales?

La Dra. Bertone-Johnson comentó que en el estudio se encontraron “factores ambientales que están asociados con la menopausia temprana. Descubrimos que una mayor ingesta de calcio y vitamina D proveniente de los productos lácteos se asocia con un menor riesgo. Una mayor ingesta de proteína vegetal también se asoció con menor riesgo, aunque la proteína animal no lo hizo. Y fumar cigarrillos también está asociado con un mayor riesgo“.

Es importante que las mujeres sean conscientes de que el entrenamiento de fuerza puede ayudar con los cambios hormonales que ocurren de forma natural a medida que envejecemos.
Lógicamente, hay factores que están fuera de nuestro alcance, como la genética. Pero estar activas y realizar ejercicio antes, durante y después de la menopausia, puede ser una medida paliativa permanente.