En la lucha individual por encontrar ese hueco durante el día para asistir al entrenamiento, a muchos les surge una pregunta: ¿Es mejor entrenar antes o después de trabajar? Como siempre, la respuesta depende de cada uno. Sin embargo, podemos darte algunas pautas que, quizá, te ayuden a tomar una decisión.

Hay muchos aspectos que pueden influir en esta cuestión. Tu trabajo, horarios, condición física y tiempo libre, son algunos de ellos. Por eso es importante que analices tu situación personal y, si tienes la posibilidad de elegir cuándo entrenar, tengas en cuenta las siguientes consideraciones.

¿Es mejor entrenar antes o después de trabajar?

Entrenar a primera hora del día

Entrenar por la mañana tiene muchos aspectos positivos. Si eliges esta opción, seguro que te llenas de energía para afrontar el día con una mayor vitalidad y fuerza. No obstante, si eres de esos a los que les cuesta madrugar, te pelearás con el despertador a diario. Todo es cuestión de marcarse unos objetivos y cumplirlos, sin excusas.

Piensa que a primera hora tu musculatura está descansada y preparada para dar lo mejor de sí. Aunque sientas que te cuesta un mundo despertarte antes, es momentáneo, ya que de una forma casi inmediata te notarás muy activo. Llegarás al trabajo de buen humor y tendrás una sensación de bienestar a lo largo del día.

Entrenar a última hora del día

Si definitivamente has decidido que madrugar más no es una opción, puedes encontrar un momento al finalizar tu jornada. Entrenar a última hora te aporta una mayor relajación, te ayuda a liberar tensiones y estrés acumulado durante al día y contribuye a eliminar preocupaciones y pensamientos negativos. Sin embargo, hay personas a las que les cuesta dormir cuando entrenan a última hora. Prueba esta opción y chequéate a ver qué has sentido. Siempre estás a tiempo de cambiar una alternativa por otra, así que piensa en tus necesidades y escucha tu cuerpo y tu mente.

Elegir entrenar antes o después de trabajar es una cuestión personal que se basa en la motivación. Y es que algunos saltarían de la cama al gimnasio sin pensarlo y otros, en cambio, desean que llegue la hora de salir del trabajo para despejarse entrenando.