La pandemia que arrastramos desde hace más de un año está causando multitud de problemas psicológicos y agravando los que ya sufría la población. Unos nuevos estudios revelan la importancia de convivir con mascotas en el día a día, ya que reduce el estrés significativamente.

El estrés y la ansiedad se han convertido en la sintomatología más común en nuestra rutina diaria, es por esto por lo que conviene tener algunas vías de escape o de liberación.

Ya se sabía que las mascotas ayudan a los niños y adultos con problemas de salud graves e incluso con discapacidad. Ahora se ha confirmado, por una doble investigación, lo beneficioso que es convivir con mascotas.

Caricias y juegos para reducir el estrés y la ansiedad

Los autores del estudio son la Universidad de Washington en Estados Unidos y la Universidad de Ottawa en Canadá.

En el caso de la Universidad de Washington, la investigación se llevó a cabo entre los alumnos que padecían estrés y la duración del estudio fue de 3 semestres. Las conclusiones señalaron que acariciar durante 10 minutos al día a un perro o a un gato reduce el cortisol en sangre, que es la hormona del estrés. Esto supone la confirmación de un estudio anterior publicado en Sage Journals.

Un hombre acariciando un gato gris

De igual forma, para quienes sientan ansiedad, el acariciar a su mascota también le supone beneficios, ya que el estudio se centra en esas dos situaciones. En el estudio se incluía también cualquier otro tipo de interacción con esos animales, desde acariciar, hasta jugar, observar, interactuar, pasar tiempo con ellos, en definitiva.

Por su parte, la Universidad de Ottawa lanzó un estudio publicado en Science Direct donde recogieron los datos de 190.000 personas entre enero y mayo de 2020, es decir, los primeros meses de pandemia. La conclusión es que esta situación aumentó el insomnio en un 24%, el estrés postraumático en un 22%, la depresión aumentó en un 16% y la ansiedad en un 15%.

Durante la desescalada, tener perro era una solución para poder salir a la calle

Un perro corriendo detrás de su dueño

Un animal no es un juguete, ni una simple flor que si se seca pues «da igual», es un ser vivo que vive en la familia, tiene necesidades, precisa de atención veterinaria, conlleva una responsabilidad y unos gastos que no todos pueden afrontar. Al principio de la pandemia, sobre todo en la desescalada, hubo un aumento de la compra y adopción de animales.

Todo ese esfuerzo, finalmente se ha visto repercutido en perros y gatos abandonados, devueltos a los refugios y perreras municipales llenas hasta la bandera.

Si creemos que un perro o un gato puede ayudarnos en nuestro día a día, es conveniente informase de las necesidades de cada animal, los cuidados, la alimentación, la actividad, etc. Y, ante todo, abogamos a una tenencia responsable.