Durante los primeros meses de pandemia y la desescalada, las pocas oportunidades de salir de casa eran tirar la basura, hacer deporte, pasear a los perros, pasear con niños o ir a cuidar de personas dependientes.

La opción de tener mascota nunca antes se había planteado de forma tan generalizada, en un mismo periodo de tiempo y con unas consecuencias tan catastróficas. Muchos de esos perros que fueron adoptados durante 2020, han terminado en perreras, refugios o vagando por las calles y campos de todos los países.

Los perros, como otros tantos animales, tiene unas necesidades básicas que debemos cubrir. No se tratan de juguetes a pilas, de ahora sirves y ahora no.

Un «retrete» para perros con servicio delivery

Andrew Feld es el creador de Fresh Patch, una entrega a domicilio de una caja con hierba fresca que se usa a modo de «retrete» con los perros. Feld comenta que muchos de los abandonos son animales jóvenes y aunque cueste creerlo uno de los motivos puede ser que no hayan aguantado tantas horas dentro de casa y hayan hecho sus necesidades por todas partes.

En una entrevista en Entrepreneur, Feld cuenta cómo se le ocurrió la idea, y es que simplemente tuvo que fijarse en las necesidades de su propio amigo cuadrúpedo. Dice que utilizaron césped y vieron como el animal se sentía aliviado. De ahí surgió el pensamiento de que cientos de miles de familias podrían verse afectadas por el mismo problema.

Un perro de color marrón sentado en una caja con hierba fresca

Un animal que está a costumbrado a hacer sus necesidades en arena o hierba, es muy complicado que se atreva a usar un empapador, periódicos, tela, etc. Es complicado, pero no imposible, ya que cuando la necesidad es urgente, les sirve casi cualquier superficie.

Feld indica que cada animal tiene unas necesidades, y éstas están relacionadas con la edad y la salud del perro. Para un caso donde nuestra mascota no aguante mucho tiempo, se recomienda el uso del orinal.

El autor hace hincapié en que el orinal no es un sustituto de sacar al perro, es una solución y un alivio tanto para ellos como para la familia, ya que ayuda al perro a vivir más tranquilo.

Andrew Feld dice que sacar esta idea al mercado fue muy complicado porque no existía nada similar, aunque si se le parece a las hierba para gatos, pero en ese caso son cajas de hierba comestible. Comenzó repartiendo el mismo con su coche. Ahora envía a todo Estados Unidos miles de cajas cada semana.

En esta idea también hay responsabilidad social, ya que colaboran con refugios de Los Ángeles y donan su hierba todas las semanas para facilitar las labores de limpieza. Feld comenta que los animales que pasan de esos refugios a sus hogares definitivos, o de acogida, están ya entrenados para «ir al baño», por lo que eliminan los accidentes de la ecuación mejorando la convivencia.