Hace un par de años, la multinacional IKEA lanzó al mercado una bicicleta de embalaje plano pensada en la movilidad urbana. Parecía tenerlo todo: unisex, cómoda, con un marco de aluminio ligero, sistema automático de dos marchas, con marco antioxidante, con el sistema de engranaje accionado por una impulsión de correa sin aceitado, engranajes automáticos y una transmisión de correa sin óxido y aceite.

Después de tres días estudiando detalladamente las necesidades y comportamientos de los ciclistas urbanos, Ikea parecía tener la bicicleta perfecta. ¿Qué problema ha ocurrido entonces? La correa de trasmisión.
Te contamos todos los detalles por si eres uno de los afectados, o por si pensabas hacerte con una de ellas.

La correa puede provocar accidentes

Según la empresa, la bicicleta sufre un fallo que puede provocar la rotura de la correa y hacer que los usuarios se caigan. Si eres uno de los que posee la bici Sladda, Ikea ha pedido que dejes de usarla y la devuelvas en la tienda más cercana. No es necesario ni que presentes el ticket; incluso, también te devolverán el dinero que hayas invertido en los accesorios de la bicicleta.

Comenta Ikea que, a pesar de tener la homologación previa, la retirada se trata “de una medida de precaución. Por el posible riesgo de caída en caso de rotura, el proveedor de este componente ha aconsejado a Ikea retirar del mercado la bicicleta“.
Aseguran que todos productos que comercializan “se someten a pruebas rigurosas y se aprueban de acuerdo con las normas y requisitos más estrictos“. Y aun así, tienen un protocolo de actuación por si ocurre algún fallo a lo largo del tiempo, como en el caso de esta bicicleta.

Si eres poseedor de una de estas bicicletas, te recomendamos que pidas la devolución. Puede ser que tengas la suerte de que tu Sladda no sufra ningún fallo, pero es mejor no tentar y evitar poner en peligro nuestra vida. Además, esos 400€ que costaba te vendrán muy bien para tener una nueva adquisición.