Hace escasas horas, Netflix ha lanzado el documental que recopila el concierto de Coachella de Beyoncé, junto a todo el trabajo de meses anteriores. Homecoming es la película que sus fans estaban esperando desde que el pasado 2018 Beyoncé volviera a subirse a un escenario. El embarazo de mellizos pilló por sorpresa a todos, pero sobre todo a ella misma. Tuvo que asimilar su cambio físico y llevar a su cuerpo a niveles extremos. Después del parto, tuvo que enfrentarse a 4 meses para estar en plena forma. ¿Cómo lo consiguió?

De 99 kilos a una figura envidiable

En el documental cuenta el caótico parto que vivió; tanto que le tuvieron que practicar una cesárea para que uno de los bebés pudiera seguir con vida. Aunque muchas personas no lo tengan en cuenta, una cesárea es una operación en la que se cortan músculos abdominales, por lo que el post parto es un poco más complicado que si hubiera sido de manera natural. Para alguien que se debe al físico y a la actividad encima del escenario, la recuperación debe ser casi perfecta.

Beyoncé tenía miedo. Pesaba 99 kilos, se veía inmensa y no se sentía identificada con la imagen que veía en el espejo. No era rápida en los movimientos, le costaba coordinar y pesó que nunca volvería a ser como antes. Su disciplina, la motivación y el asesoramiento de expertos hicieron que pudiera volver a enfundarse uno de los estilismos favoritos.

Cuatro meses de ensayos de baile, alimentación estricta y dedicación a su familia. Se propuso quemar entre 1.500 y 2.000 calorías en bicicleta, subir escaleras y hacer ensayos en un mismo día (casi 15 horas seguidas). Quería conseguir estar lo más cerca del objetivo. La alimentación también estuvo en un punto de mira, y tuvo que eliminar el azúcar, el alcohol, el pan, la carne, los pescados, los carbohidratos y los lácteos. Pasó hambre, mucha hambre. Y es normal teniendo en cuenta la cantidad de calorías y energía que gastaba a diario. Aunque, en realidad, hace años experimentó ser vegana durante un tiempo para volver a lucir una envidiable figura después del primer parto.

33 días antes de su actuación en Coachella, Beyoncé se probó uno de los estilismos que pensaba que no iba a poder abrocharse nunca más. Y no solo le cerró la cremallera, sino que le quedaba mejor que antes de estar embarazada. Es admirable el esfuerzo que realizó para llegar a tiempo y lucir en plena forma. Homecoming muestra las casi dos horas de show que ofreció al mundo entero. ¡No deberías perdértelo!