Las hamburguesas con queso de 2030 no serán las mismas de hoy, o al menos esa es la nueva estrategia que propone Bruselas. Este plan ha sido presentado recientemente en la Comisión Europea Farm to Fork y apunta cambiar los hábitos alimenticios en todo el continente durante la próxima década para hacer que el sistema agroalimentario sea más sostenible.

Incluye un conjunto de propuestas legislativas y los objetivos que, al menos en el papel, harían que los alimentos europeos fueran más saludables, más nutritivos y basados en plantas; por lo que las elecciones de los consumidores serían más conscientes en su salud y medio ambiente.

Como su nombre indica, el programa de la Comisión afectará a toda la cadena de suministro de alimentos, desde cómo se cultivan y recogen los alimentos hasta la comida final en platos europeos. Pero, ¿qué significa en la práctica?

¿Cómo afectará a cada uno de los componentes de la hamburguesa?

Pan

Lo más probable es que el pan de hamburguesa sea fresco, no congelado, y provenga de un mercado local, ya que Bruselas pretende acortar las cadenas de suministro de alimentos dentro del bloque y con sus socios comerciales. En 2019, la UE importó 1.000 millones de euros en trigo desde fuera del bloque; en el futuro, la UE planea ser más autosuficiente y utilizar más ingredientes locales para la producción de alimentos. También es probable que el pan sea integral, lo que la Comisión considera que es la opción más saludable.

Queso

Bruselas quiere que los compradores dentro de una década puedan examinar adecuadamente su queso antes de comprarlo, evaluar todo, desde valores nutricionales hasta su origen. La estrategia exige una etiqueta nutricional armonizada, obligatoria y de primera línea, como el sistema francés Nutri-Score o el sistema británico de semáforos, que indica qué tan saludable o insalubre es un producto. También requiere etiquetas de origen para lácteos y carnes. Y dice que los productos deberían tener algún tipo de «reclamo ecológico» si se producen y obtienen de manera sostenible, como una etiqueta de bienestar animal.

Carne

Estate preparado para que tu hamburguesa pueda contener una hamburguesa vegetariana o una basada en insectos, ya que la Comisión quiere que los europeos adopten una dieta más basada en plantas, con menos carne roja y procesada. La estrategia propuesta incluye la investigación de proteínas alternativas, tales como proteínas vegetales, microbianas, marinas y de insectos y sustitutos de la carne. Si realmente deseas seguir una receta tradicional con base de carne de res, la porción de carne que comerás probablemente debería ser más pequeña que la actual, ya que la estrategia dice que el nivel actual de consumo de carne entre los europeos es demasiado alto y, por lo tanto, poco saludable. Una hamburguesa de pollo también podría ser una opción, ya que Bruselas solo menciona la reducción de la carne roja.

Verduras

¡Muchos de ellos! Tu futuro sándwich debe estar lleno de verduras frescas, ya que Bruselas quiere que los consumidores aumenten su consumo de frutas y verduras. Las verduras se cosecharán con la mitad de la cantidad y el riesgo de pesticidas o fertilizantes químicos, e idealmente provendrían de las parcelas expandidas de tierras de cultivo orgánico de Europa: Farm to Fork tiene como objetivo cultivar productos orgánicos en una cuarta parte de las tierras agrícolas de la UE para 2030, hasta del 75 por ciento actualmente.

Salsa de tomate y mayonesa

Estos condimentos tradicionales para hamburguesas generalmente tienen un alto contenido de grasa, azúcar y sal, por lo que será difícil encontrar un lugar para ellos en la hamburguesa renovada. Las posibles alternativas incluyen el ketchup de proteína de remolacha o pimentón dulce, que dice ser «más saludable», «orgánico» y «bajo en azúcar». Pero este tipo de afirmaciones de calor también estarán sujetas en el futuro a un mayor escrutinio en los planes de Bruselas de restringir dichos términos a productos que de hecho no sean demasiado altos, azúcar y sal.

¿Qué pasará con el precio?

Ni demasiado alto ni demasiado bajo. La Comisión quiere que las cosas salgan bien. Por un lado, Bruselas quiere hacer que las opciones de alimentos saludables y sostenibles sean más asequibles y accesibles para todos. Por ejemplo, la estrategia sugiere que los países de la UE podrían usar tasas reducidas de IVA para apoyar las frutas y verduras orgánicas. Al mismo tiempo, el plan apunta a garantizar que las campañas y promociones de precios de los alimentos no «socaven» la percepción de los ciudadanos sobre el valor de los alimentos.