Los estudios epidemiológicos han indicado una asociación inversa entre el consumo de cítricos y el riesgo de enfermedad cardiovascular. Sin embargo, hay una escasez de datos sobre cómo influye el zumo de naranja en la sangre sobre la función endotelial y los biomarcadores de riesgo cardiovascular. Este reciente estudio defiende que tomar 400ml puede favorecer a la dilatación del flujo sanguíneo en personas con sobrepeso y obesidad.

Los investigadores examinaron los efectos a corto plazo del zumo de naranja en sangre sobre la función endotelial, la presión arterial, el perfil lipídico y los marcadores inflamatorios en participantes sanos de origen europeo con sobrepeso u obesidad.

En un ensayo aleatorizado, controlado y cruzado, participaron 15 hombres y mujeres que consumieron zumo de naranja o una bebida de control con azúcar. En concreto fueron 200 ml, dos veces al día, durante 2 semanas con un período de lavado de 1 semana. La función endotelial, medida como dilatación mediada por flujo, y los resultados secundarios presión arterial  fueron evaluados antes y al final de cada período de tratamiento después de un ayuno nocturno. Los cambios entre tratamientos a lo largo del tiempo se evaluaron mediante un análisis de varianza de medidas repetidas.

Los resultados muestran que tomar zumo de naranja durante 2 semanas ejerció efectos favorables sobre la función endotelial en mujeres y hombres sanos con sobrepeso u obesidad, lo que probablemente está mediado por las acciones combinadas de los metabolitos de antocianina y flavanona en los mecanismos que contribuyen a mejorar la biodisponibilidad.

Esto podría significar una nueva oportunidad a una bebida tan «castigada» en los últimos años, evitada por muchos nutricionistas por la carga de azúcares naturales en la fruta. Es cierto que es más interesante obtener la fibra del alimento, pero no se debería prohibir el consumo de algo tan natural, como el zumo de naranja.