Tu longevidad depende de numerosos factores, como el sexo, la presión arterial, el colesterol, la edad y las opciones de estilo de vida. Un estudio reciente de la revista Mayo Clinic Proceedings sugiere que puede haber otro para esa lista: el nivel de aptitud cardiorrespiratoria (IRC), que está determinado por tu VO2 máx.

Aunque los médicos no verifican de manera rutinaria este marcador de salud, los investigadores creen que una evaluación de CRF no debe reservarse solo para aquellos que experimentan problemas cardiovasculares.

Se necesita hacer un mejor trabajo para promover la actividad física y el entrenamiento físico, como el entrenamiento aeróbico y de resistencia, en todo el sistema de atención médica, los colegios, el lugar de trabajo y la sociedad para la prevención de enfermedades cardiovasculares. La salud a largo plazo de nuestras poblaciones dependerá del éxito de estos esfuerzos.

Los investigadores reclutaron a unas 59.000 personas, de entre 40 y 69 años, y evaluaron sus niveles de aptitud cardiorrespiratoria a través de una prueba de ejercicio submáxima, o «prueba de esfuerzo«, para determinar la capacidad máxima de ejercicio de cada persona. A partir de ahí, se clasificaron en categorías en función de lo bien que manejaron la carga de trabajo cardiovascular.

Después de unos seis años más tarde, los investigadores descubrieron que el grupo de personas que fueron clasificadas como de mayor riesgo, aquellas que lucharon con la prueba de estrés, se asoció con una vida útil más corta.

El estudio muestra que entre las personas con bajo riesgo y sin enfermedades, un mayor nivel de condición física estaba fuertemente asociado con un menor riesgo de muerte prematura. Los hallazgos permiten nuevos conocimientos sobre el valor incremental y pronóstico de una evaluación de aptitud.

Aunque otros marcadores de salud como la presión arterial, los niveles de colesterol y el índice de masa corporal son importantes para tener en cuenta, la condición física también debe evaluarse, como parte de un examen físico anual normal.

La dificultad es que muchos médicos no tienen fácil acceso a tales pruebas, ni tienen el personal para administrar y monitorear las pruebas. Eso puede dificultar la solicitud de una evaluación CRF a menos que existan otros factores de riesgo que justifiquen la evaluación. Sin embargo, hay algo que todos pueden hacer, ya sea que puedan hacerse la prueba o no.

Aumenta tu actividad física durante el día y manténla en el tiempo. Eso es lo que cambia tu nivel de CRF y proporciona beneficios no solo en tu sistema cardiovascular, sino también en la función metabólica, el músculo esquelético y el sistema pulmonar.

Independientemente de tu nivel de condición física, hay muchas formas de trabajar para aumentar tu VO2 máximo, como agregar entrenamientos HIIT, escaladas y sesiones de entrenamiento a su rutina.