Ha saltado la noticia de que una sesión de sauna podría equivaler a un entrenamiento. ¿Es esto verdad? ¿Por qué estamos desperdiciando nuestro tiempo mientras levantamos mancuernas, si en realidad podríamos ir a sudar sin hacer nada? Este revuelo nace de un nuevo estudio, publicado en la revista Complementary Therapies in Medicine, en el que científicos alemanes contaron con la participación de 19 voluntarios para saber cuáles eran los efectos inmediatos de la sauna en el sistema cardiovascular.

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Los investigadores midieron la presión arterial y la frecuencia cardíaca de los participantes durante una sesión de sauna, y lo mismo a los 30 minutos después. Con un día de separación, los participantes hicieron una prueba de ejercicio submáximo en una bicicleta estática. La intensidad del ejercicio comenzó a 50 vatios, y fue aumentando progresivamente 10 vatios por minuto hasta un máximo de 100 vatios.

Se descubrió que una sesión de sauna de 25 minutos tenía unos resultados parecidos a una sesión breve de ejercicio en una bicicleta estática. La exposición al calor de la sauna hizo que se aumentara de manera progresiva la presión arterial sistólica y diastólica, además de tener un ritmo cardíaco elevado. Ambos se redujeron constantemente después de la sesión de sauna. Casualmente se obtuvieron los mismos resultados durante los ejercicios a una intensidad de 60 a 100 vatios. Así que, según este ejercicio, puedes sentirte como que has entrenado después de ir a la sauna.

«Contrariamente a los informes anteriores que sugirieron que la presión arterial baja en una sauna, hay un aumento continuo de la presión arterial durante la sesión de sauna«, dijo el investigador principal, Sascha Ketelhut. «Esto crea efectos temporales en el cuerpo comparables al ejercicio físico moderado«.

Además, los investigadores aseguran que la manera en la que tu presión arterial baja después de una sesión de sauna es beneficiosa para el sistema cardiovascular; que es básicamente lo mismo que sucede al terminar de entrenar. Ambos «tonifican» tu sistema haciéndolo trabajar más intenso durante un corto período de tiempo y luego regresan al punto original. Esto ayuda a que tu ritmo cardíaco en reposo se vuelva más bajo, y el sistema cardiovascular se acostumbra a funcionar de manera más eficiente.

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Entonces, ¿podemos dejar de ir a entrenar?

Siento decirte que no. Es cierto que puede ser bueno para la salud de tu corazón, pero no para tus músculos. «Una sesión de sauna es una tensión física, y sus efectos positivos a largo plazo para el corazón son similares a las actividades deportivas«, dijo Ketelhut. «Pero sin actividad muscular, no será lo mismo que hacer ejercicio«.

Al igual que tampoco puedes esperar que unos minutos de sauna te ayuden a perder todos los kilos que te sobran. Puedes sentirte un poco más ligero después de salir de ese lugar caluroso, pero sudar no te hace bajar de peso. En cuanto te hidrates, volver a sentirte como antes.

Es cierto que la investigación tiene limitaciones, sobre todo porque el tamaño de la muestra es pequeño, pero no está mal que te relajes en la sauna de manera ocasional.