Estamos en pleno verano y muchos utilizan las vacaciones para intentar ponerse en forma. El estrés del trabajo, los horarios partidos y la conciliación familiar suele ser abrumadora como para sacar un poco de tiempo e ir al gimnasio. Nunca es tarde para empezar a ejercitarse, da igual si es julio, lunes o jueves. Haber tomado la decisión de entrenar no solo hará que te sientas mejor contigo mismo, sino que también prepararás a tu cuerpo para obtener beneficios a largo plazo. Esto es lo que defiende una nueva investigación, publicada en BMJ.

¿Cómo influye el ejercicio en nuestra salud?

En el estudio, los científicos analizaron los hábitos de ejercicio de casi 14.600 participantes, con edades de 40 a 79 años. Fueron ellos mismos los que autoinformaban a los investigadores en el transcurso de casi ocho años. El objetivo era conocer cómo cambiaban sus niveles de ejercicio y medir cómo afectaba a la salud. Después, a los 13 años siguientes de que comenzase el estudio, volvieron a revisarlos y encontraron que más de 3.100 participantes habían muerto.

De los 3.334 voluntarios que no hicieron ningún ejercicio al inicio del estudio, un tercio aumentó sus niveles de actividad para cumplir con los 150 minutos por semana recomendados por la Organización Mundial de la Salud, durante casi ocho años. Estas personas tuvieron un 24% menos de probabilidades de morir durante el estudio que aquellas que permanecieron sedentarias y sin hacer ejercicio físico.

Incluso, incrementar el tiempo de sudor para cumplir con estos requisitos semanales también hizo que el 29% de ellos tuvieran menos riesgo de enfermedades cardiovasculares y un 11% menos de probabilidades de morir de cáncer.

Aquellas personas que inicialmente eran activos por encima de la marca de los 150 minutos por semana, y que dejaron sus hábitos de entrenamiento para reducirlo al mínimo, al final del estudio siguieron viendo un riesgo 20% menor de mortalidad.
En cuanto a los que eran activos e incrementaban sus minutos de actividad, obtuvieron el mayor beneficio para la salud. Si realizaban entre 2 y 3 veces a la semana los 150 minutos recomendados, conseguían un 42% menos de probabilidades de morir durante el estudio.

¿Por qué entrenar reduce el riesgo de problemas cardiovasculares?

Existe una combinación de factores, que muchos aún no se han descubierto, según comenta el autor del estudio, Soren Brage. «Sabemos mucho de los efectos beneficiosos de la actividad sobre el metabolismo del azúcar y las grasas, así como sobre el peso corporal y la regulación de la presión arterial y la función inmunológica. Estos son factores de riesgo importantes para la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer«.

A diferencia de algunas investigaciones anteriores que encontraron efectos negativos para la salud por el exceso de ejercicio, este estudio solo mostró beneficios positivos al aumentar la actividad.

«Agregar 10 minutos a esa caminata diaria enérgica o de 2,5 a 5 minutos a ese desplazamiento diario, dependiendo de la intensidad, resultaría útil. Para alguien que ya entrena esto podría no parecer mucho, pero recuerda que en la última evaluación, los participantes también fueron 7 años mayores, por lo que es bastante impresionante lo que este grupo logró hacer«.