Fumar es una de las acciones más tóxicas y dañinas para el organismo. El consumo de sustancias, como el tabaco, provoca problemas que, aparentemente, eran irreparables de manera natural. Una reciente investigación defiende que los pulmones son capaces de repararse del daño y reducir el riesgo a desarrollar cáncer.

¿Cómo pueden regenerarse los pulmones?

El estudio, publicado en la revista Nature, desvela que las células epiteliales bronquiales de personas exfumadoras tienen niveles de mutaciones similares a los encontrados en las células de los no fumadores. Es decir, las personas que han dejado el hábito tienen más células pulmonares genéticamente sanas. Por lo que siempre será un buen momento para dejar de fumar si quieres sentir los beneficios de abandonar el consumo de tabaco.

Los científicos sugieren que esto podría provocar la reposición parcial del tejido pulmonar por células que no han sido dañadas por la exposición al tóxico. En la investigación contaron con la participación de 16 personas: tres niños, cuatro no fumadores, seis ex fumadores y tres fumadores actuales. Una muestra pequeña, pero aparentemente viable.

Es la primera vez que se demuestra que el pulmón puede repararse a sí mismo del daño genético causado por el tabaco. Así que no tienes excusa para dejarlo.
Al fumar, el daño genético que ocurre en las células que recubren las vías respiratorias es muy alto y aumenta rápidamente año tras año. Si se deja de fumar, no solo dejan de aparecer lesiones, sino que las células dañadas se podrían reemplazar por otras sanas, protegiendo al organismo de un cáncer en el futuro.

Los autores secuenciaron el ADN de 632 células y observaron el patrón de cambios genéticos en estas células pulmonares no cancerosas. Encontraron que, a pesar de no ser tumorales, 9 de cada 10 células pulmonares de fumadores tenían hasta 10.000 mutaciones genéticas extra, en comparación con los no fumadores, y que estas mutaciones eran causadas directamente por los químicos del humo.

¿Puede no haber una memoria genética?

Los científicos se asombraros de que las personas que habían dejado de fumar tenían un grupo elevado de células que habían escapado al daño genético de su pasado como fumadores. Estas células se encuentran también en aquellos nunca habían fumado, por lo que existe la esperanza de que no se conviertan en cancerosas.

De hecho, descubrieron que los exfumadores tenían cuatro veces más de estas células sanas que las personas que todavía fumaban. En cambio, las células con una carga mutacional casi normal no estaban presentes en los fumadores. Hay quienes piensan que por llevar fumando 30 años, no existe una recuperación y lo dan todo por perdido. La suerte de este estudio es que alienta a que nunca es demasiado tarde.