El sobrepeso y la obesidad vienen dados, en mayor medida, por unos hábitos de vida poco saludables. Los refrescos son muy consumidos en todo el mundo, pero un estudio ha desvelado que hay países en los que el agua está por debajo de esta bebida. Este consumo desmesurado parece estar contribuyendo a las tasas de obesidad mundiales, aunque todo parece estar relacionado con los ingresos económicos personales y el precio del producto. ¿Bebemos menos agua porque es más cara que un refresco?

En la investigación se recopilaron datos de encuestas internacionales, que tuvieron en cuenta a los 40 países con ingresos más altos y 42 de ingresos medios-bajos, entre los años 1990 y 2016. Los precios de los refrescos se comprobaron en la Encuesta sobre el Costo de Vida Mundial de la Unidad de Inteligencia del Economista; mientras que los datos de ingresos e inflación venían de la base de datos de perspectivas económicas mundiales del Fondo Monetario Internacional.

La medida que usaron para conocer cuál era la probabilidad de comprar refrescos se basó en el ingreso relativo y el precio las bebidas. Tomaron de referencia cuánto era necesario per cápita para comprar 100 litros de Coca-Cola en casa país, y en cada año.

El ingreso personal influye en el consumo de refrescos

tabla de consumo de refrescos

En 79 de 82 países, la proporción de los ingresos necesarios para comprar refrescos disminuyó durante el período de estudio. Este patrón se describió como un aumento en la asequibilidad de bebidas azucaradas, y se comprobó que estas bebidas fueron mucho más consumidas en los países con ingresos bajos y medios.
Es decir, gran parte de ese despunte de consumo se debe a que el precio real era más bajo que en los países con mayores ingresos.

Por suerte, España no se posicionó como uno de los países (con ingresos altos) que más compraban refrescos, aunque se mantuvo justo en la mitad de la tabla. Desde 2016 hasta la actualidad, la conciencia por un estilo de vida saludable ha cambiado, por lo que es posible que los datos reales de 2019 fueran distintos al de entonces (o eso querría creer).

¿Podrían tomar medidas los Gobiernos?

Si el precio de las bebidas azucaradas sigue siendo más bajo que el de una botella de agua, la población más pobre optará por los refrescos para «hidratarse». Su consumo continuará siendo elevado, algo que favorece al sobrepeso y obesidad. Estamos ante un problema social y de salud, pero si se tomasen medidas (como subir los precios), se estaría invirtiendo de manera indirecta en salud.

Ya pasó algo similar con el tabaco, y podría probarse con este tipo de productos. ¿Nos conviene a nosotros? Sí. ¿Favorece a las multinacionales? Básicamente, no.