Estás a media kilómetro de parar y buscar tu alijo de dulces probado y verdadero para reponer tus reservas de energía. Pero, ¿estás aumentando tus posibles riesgos para la salud a largo plazo en el proceso? Un nuevo estudio en la revista Metabolism sugiere que si tu dulce tiene jarabe de maíz con alto contenido de fructosa, la respuesta puede ser sí.

Los investigadores observaron a 145 personas, de entre 18 y 40 años, durante un período de estudio de dos semanas. Aportaron bebidas endulzadas con aspartamo, glucosa, fructosa o jarabe de maíz con alto contenido de fructosa. Se recolectaron muestras de sangre antes y después del consumo de la bebida.

Esperaban ver elevaciones en los triglicéridos, uno de los marcadores de mala salud cardíaca, con la fructosa, ya que se ha demostrado en estudios anteriores que es un problema. El exceso de fructosa termina en el hígado, lo que aumenta la producción de ácido úrico y triglicéridos para compensar, lo que aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca y enfermedad del hígado graso.
Por el contrario, la glucosa no sobrecarga el hígado y, en cambio, es utilizada por todo el cuerpo. La enzima responsable de la cantidad de glucosa que extrae el hígado de la sangre solo se activa cuando el cuerpo necesita energía.

Es por eso que los investigadores se sorprendieron al ver que la combinación de fructosa y glucosa, que se encuentra en el jarabe de maíz con alto contenido de fructosa, parecía ser peor que la fructosa sola.

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La conclusión más importante es que ciertos factores de riesgo sanguíneo aumentaron más cuando los sujetos consumieron el jarabe de maíz en comparación con la misma cantidad de fructosa pura.
Además, no parece que sea necesario mucha cantidad para aumentar los niveles de triglicéridos. Incluso una dosis del 10 por ciento provocó aumentos en los factores de riesgo en comparación con el nivel previo al estudio.

Aunque estos hallazgos pueden significar que es útil verificar tu caramelo favorito en busca del jarabe de maíz, los resultados no deberían distraerte de lo que ya está bien establecido: las cantidades excesivas de azúcar añadido a los alimentos procesados ​​no son buenas para ti, cualquiera que sea el tipo.

A pesar de que en el estudio no se incluyeron personas muy activas, será necesario realizar más investigaciones para determinar si el ejercicio protege contra los efectos del azúcar. Pero mientras tanto, no cuente con hacer kilómetros adicionales para contrarrestar los impactos potencialmente negativos sobre los lípidos en sangre.

No obstante, eso no significa renunciar para siempre a tu dulce de combustible favorito, pero sí puedes elegir opciones que contienen azúcares naturales, como frutas secas.