Antes de cortar esos tomates para una ensalada o cortar un poco de calabacín para saltear, lo más probable es que primero les des un buen lavado. Siempre hemos pensado que enjuagar los alimentos ayuda a reducir las posibilidades de ingerir bacterias que nos hagan enfermar. Entonces, si lavas tus verduritas saludables, deberíamos hacer lo mismo con el pollo, ¿no?

No. Enjuagar el pollo antes de cocinarlo en realidad puede aumentar las posibilidades de contaminación cruzada, y con ello, hacerte enfermar. Además, existe un porcentaje sorprendentemente alto de personas que lavan los filetes antes, según un estudio reciente del Departamento de Agricultura de los EE. UU.

Cocina el pollo si quieres eliminar patógenos

En la investigación, los científicos dividieron a 300 personas en dos grupos. El primer grupo recibió consejos de manipulación segura en aves crudas, mientras que el segundo grupo no. Después, los investigadores observaron sus procedimientos de manipulación de pollos.
Descubrieron que de las personas que recibieron consejos de seguridad, el 93% no lavaba su pollo. Pero el 61% del grupo que no recibió ese asesoramiento, sí lavaba primero sus aves de corral.

Los voluntarios que lavaban el pollo, lo enjuagaban en el fregadero e informaron que lo hicieron para eliminar la sangre y los restos que tuviera, o que lo hicieron simplemente porque eso es lo que observaron que hacía su familia. Lavar el pollo crudo no es la manera en la que los consumidores mitigan el riesgo; cocinar el pollo es cómo se eliminan los patógenos.

No solo eso, sino que simplemente enjuagar el pollo no sería suficiente para eliminar todCuao riesgo de contaminación: el pollo debe cocinarse a una temperatura de unos 70º C para eliminar el riesgo de enfermedades transmitidas por los alimentos, según los Centros para el Control de Enfermedades y Prevención. Lavar el pollo crudo no solo elimina las bacterias dañinas, sino que en realidad plantea un mayor peligro de contaminación cruzada, ya que los patógenos se mueven de una fuente a otra.

Cuidado con la salmonella

Cuando hablamos de patógenos nos referimos a la salmonella y campylobacter. Estas bacterias se transmiten con gran facilidad por las tablas de cortar, los cubiertos y por otros alimentos. Imagínate: cuando el agua cae en el pollo, podemos eliminar algunas bacterias de su superficie, pero caerán en el fregadero y pueden transmitirse a cualquier cosa que tengas allí.

Esto nos pone en riesgo de bacterias y enfermedades transmitidas por los alimentos que provienen de aves de corral crudas.

Lavar o enjuagar carne cruda y aves de corral puede aumentar el riesgo a medida que las bacterias se propagan por tu cocina, pero no lavarse las manos durante 20 segundos inmediatamente después de manipular esos alimentos crudos es igual de peligroso. Los expertos recomiendan lavar y manipular cualquier alimento, como lechuga o verduras crudas, que no se cocinará antes de preparar aves de corral crudas, desinfectar cualquier superficie que haya sido contaminada por carne cruda y practicar un lavado adecuado de las manos: enjabonar con jabón y luego fregar tus manos por 20 segundos.