Si tiene problemas con la osteoartritis, es posible que hayas oído hablar de las inyecciones de esteroides como un posible tratamiento para el dolor y la inflamación. Lo cierto es que una nueva investigación, publicada en la revista Radiology, asegura que estas inyecciones pueden no ser tan seguras como los médicos pensaban.

En una revisión de estudios existentes sobre las complicaciones de las inyecciones de esteroides, además de observar los resultados de 459 pacientes de un hospital, los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston descubrieron que las inyecciones pueden causar más daños en las articulaciones y, por lo tanto, acelerar la artritis. Concretamente, estas inyecciones pueden disminuir el espacio articular, cartílago o incluso del hueso.

Quizá se deba a que los esteroides pueden ser tóxicos para el tejido del cartílago en altas dosis, según dice el estudio; por lo que interfiere con la producción y la descomposición de las proteínas del cartílago. Es decir, se puede perder el efecto amortiguador del cartílago.

No obstante, hay que destacar que estamos ante un estudio observacional, lo que significa que no se puede probar causa y efecto, y se necesita más investigación. Sin embargo, el mensaje final es que los pacientes simplemente deben ser informados de que estas complicaciones pueden ocurrir, ya que en la actualidad no son muy conocidas, y no es habitual que los médicos informen a los pacientes sobre estas posibilidades.

¿Se debería prescindir de las inyecciones de esteroides?

Estas inyecciones son utilizadas por miles de personas en todo el mundo, por lo que a partir de ahora, los médicos deberían informar a los pacientes de este posible efecto secundario.

Y, aunque la inyección de esteroides no cause ese efecto secundario contraproducente, solo tratan la inflamación y el dolor temporalmente, por lo que las personas tienen que seguir recibiéndolas. Tal como está ahora, no existe un tratamiento permanente para la osteoartritis, pero los expertos recomiendan centrarse en la dieta y el ejercicio físico. Pese a que sea común creer que estar activo podría empeorar la artritis, la ciencia muestra que puede reducir la inflamación y prevenir un mayor daño al cartílago.

También es importante asegurarse de que el peso corporal se encuentre dentro de un rango saludable, ya que cuanto más sobrepeso tienes, más fuerza ejerces sobre las articulaciones. Se recomienda practicar yoga de manera habitual para aliviar cualquier rigidez que pueda estar sufriendo en el día a día.