La relación entre el ejercicio y la salud cerebral está bien establecida en este punto, pero una nueva investigación encuentra que los beneficios difieren dependiendo de la intensidad de la actividad. Es decir, reunir una combinación de diferentes intensidades (piensa en agregar algunos sprints a tus entrenamientos más largos) podría ayudar a que tus rutinas le den al cerebro un mayor impulso.

El estudio, publicado en la revista Brain Plasticity, estudió a 25 atletas masculinos que pasaron 30 minutos en una cinta de correr a baja intensidad y 30 minutos a alta intensidad en días separados. Antes y después de cada sesión, las exploraciones de resonancia magnética funcional, que miden los cambios en el flujo sanguíneo que ocurren durante la actividad cerebral, se utilizaron para examinar la conectividad en regiones cerebrales vinculadas a procesos conductuales específicos.

Aunque ambas sesiones mostraron un aumento en el estado de ánimo positivo, el ejercicio de baja intensidad mostró una mayor conectividad funcional relacionada con el procesamiento cognitivo y la atención, mientras que el entrenamiento de alta intensidad iluminó partes del cerebro relacionadas con los procesos emocionales.

Se necesita más investigación, pero la coautora del estudio, Angelika Schmitt, asegura que este es un buen paso para comprender los cambios dinámicos en la estructura y función del cerebro durante el ejercicio. El estudio tiene limitaciones, tanto por el pequeño tamaño de la muestra como por la corta duración del ejercicio. Sin embargo, este no es el único estudio reciente que muestra resultados interesantes cuando se trata de cambiar la intensidad del ejercicio.

¿Por qué la intensidad tiene diferentes efectos en el cerebro?

Un estudio de 2019 de la Universidad del Sur de Australia, publicado en Journal of Science and Medicine in Sport, analizó la actividad cerebral de 128 participantes que realizaron entrenamientos de HIIT y ejercicios de baja intensidad y mayor duración.

Descubrieron que ambos crearon cambios beneficiosos en las conexiones neuronales, pero que mezclar el tempo podría tener ventajas adicionales en la liberación de cortisol, la hormona del estrés responsable de la respuesta de lucha o huida, cuando haces ejercicio.

En un comunicado de prensa, el investigador Ashleigh Smith, dijo que el cortisol se eleva en el ejercicio de alta intensidad, pero que los niveles altos continuos pueden bloquear las respuestas neuronales. «El entrenamiento a intervalos puede permitir que las tasas de cortisol vuelvan a los niveles normales«, dijo. Si tus niveles de cortisol aumentan, y permanecen, demasiado altos, podría ponerte en riesgo de problemas de salud como aumento de peso, enfermedades cardíacas, problemas digestivos, dolores de cabeza y problemas para recordar o concentrarte.

Esta estrategia alta-baja también tiene potencial para mejorar la recuperación. Otro estudio en ciclistas de 2019 encontró que el ejercicio variable de alta intensidad, que era una serie de carreras en bicicleta intercaladas con momentos de baja intensidad, fue significativamente mejor para la recuperación post-entreno que hacer ejercicio de intensidad moderada durante el mismo período de tiempo.

La conclusión de estos estudios recientes parece ser que vale la pena hacer entrenamiento cruzado cuando se trata de intensidad. Así que, la próxima vez que salgas a dar un paseo, considera que es un favor tanto para tu cerebro como para tu cuerpo que realices alguna actividad alta-baja en tu entrenamiento.