Los entrenamientos por la mañana vienen con algunas ventajas notables: pueden aportarte la energía que necesitas para comenzar el día y pueden ayudarte a dormir mejor por la noche, por nombrar algunos. Aun así, un estudio español asegura que hay una razón más para motivarse en un entrenamiento por la mañana: podrías estar reduciendo tu riesgo de ciertos tipos de cáncer.

Los investigadores analizaron a 2.795 participantes en un estudio en curso en España que rastrea la influencia de factores ambientales y genéticos en la prevención del cáncer, especialmente los cánceres colorrectal, de mama, gastroesofágico y de próstata, así como la leucemia linfocítica crónica.

En los resultados publicados en el International Journal of Cancer, encontraron que aquellos que hacían ejercicio regularmente por la mañana (entre las 8 a.m. y las 10 a.m.) habían reducido la prevalencia del cáncer, especialmente de mama y de próstata. Los efectos protectores del ejercicio matutino fueron más pronunciados para aquellos que naturalmente prefirieron hacer ejercicio por la tarde o por la noche (lo que se denomina cronotipo intermedio o nocturno). La razón de esto puede estar relacionada con el momento de la actividad física en la «producción de esteroides sexuales».

Por ejemplo, los niveles más altos de estrógenos están asociados con un mayor riesgo de cáncer de mama, afirman los investigadores. La producción de estradiol, una de las principales hormonas de estrógeno, alcanza su punto máximo alrededor de las 7 a.m., pero la actividad física puede reducir los niveles de estrógeno. Eso significa que los entrenamientos matutinos pueden mantener más regulados los niveles de estradiol.

¿Cómo es tu cronotipo?

Tu cronotipo se basa en cuándo prefieres estar activo durante el día. Muchos investigadores, como los del estudio, los dividen en tres tipos estándar: por la mañana (prefieren estar activos por las mañanas), intermedios (prefieren estar activos por las tardes) y por la noche (prefieren estar activos por las noches).

Independientemente del tipo que seas, puede haber una interrupción en tu ritmo circadiano, y eso se ha relacionado en el pasado con un mayor riesgo de cáncer, así como con otros problemas importantes como enfermedades cardiovasculares y diabetes.

Un horario de sueño sólido ayuda a reducir el riesgo de estos problemas de salud, pero como también señala este estudio, el ejercicio matutino también puede ayudar a restablecer el reloj corporal y reducir los riesgos para la salud (como el cáncer) como resultado.

Esta investigación es parte de una tendencia más amplia en los últimos dos años sobre los efectos del ritmo circadiano en los resultados de salud, con un enfoque particular en el papel del ejercicio.

Por ejemplo, un estudio publicado el año pasado en The Journal of Physiology encontró que el ejercicio a las 7 a.m. o entre la 1 p.m. y 4 p.m. avanzó el reloj biológico lo suficiente como para que las personas pudieran comenzar sus actividades más temprano al día siguiente. Por el contrario, hacer ejercicio por la noche entre las 7 p.m. y 10 p.m. retrasó el reloj biológico, lo que significa que tuvieron más dificultades para llegar al modo de rendimiento máximo hasta más tarde al día siguiente.

La razón de esto puede estar relacionada con cómo el ejercicio mejora la regulación hormonal, que afecta a una amplia una variedad de funciones fisiológicas, desde el ciclo de sueño-vigilia hasta el almacenamiento de grasa, la ansiedad, el manejo del dolor, la presión arterial, el apetito y el estado de ánimo.