Tal vez te caes de la bicicleta mientras estás en la carretera y sales con las rodillas raspadas, y ese mismo día, un compañero ciclista cae mientras va por la montaña. Días después, tu amigo solo tiene pruebas menores del incidente, mientras que tus rasguños aún se ven frescos. ¿Está la diferencia entre la tierra y el pavimento?

La respuesta más probable es que la diferencia podría estar relacionada con la genética, según una nueva investigación.

El estudio, publicado en PLOS Pathogens, descubrió que la variabilidad genética en 164 pacientes influye en la composición de las heridas y en su curación. Específicamente, las formas de bacterias presentes en las heridas tienen un componente genético que podría facilitar la identificación de quién lucharía con una curación más lenta de la herida.

Los investigadores encontraron que la variación genética en dos genes, TLN2 y ZNF521, se asoció tanto con el número de bacterias en las heridas como con la prevalencia de patógenos comunes que causan una curación más lenta.

Es importante tener en cuenta que el estudio se realizó en heridas crónicas, que no sanan en un período de tiempo normal, según el autor principal del estudio, Caleb Phillips.

Alrededor del dos por ciento de los españoles padecen este tipo de heridas, y su tratamiento puede ser costoso y frustrante. Encontrar un vínculo genético como este podría ser un primer paso para crear estrategias de prevención o desarrollar nuevos tratamientos. También podría usarse para identificar pacientes que necesitan recibir una terapia más agresiva desde el principio en el cuidado de las heridas, en lugar de esperar semanas para que el proceso de curación del cuerpo comience.

¿Cómo acelerar el tiempo de curación de heridas?

No puedes intercambiar tus genes para ayudar a acelerar la curación. Pero en realidad hay algunas tácticas que pueden reducir el tiempo de curación, según investigaciones anteriores.

Por ejemplo, dormir más. Un estudio de 2018 en el Journal of Applied Physiology que midió la respuesta inmune y la «restauración de la barrera de la piel» en personas con ampollas menores descubrió que aquellos que habían restringido el sueño mostraron una curación de heridas más lenta que aquellos que obtuvieron el sueño adecuado.

La buena nutrición también juega un papel importante, y la investigación realizada en personas mayores con problemas de heridas crónicas, que se publicó en Advanced Wound Care, descubrió que las deficiencias comunes de micronutrientes, particularmente la vitamina D, el zinc y la vitamina B12, podrían tener un impacto significativo en la curación de heridas.

Los cambios en el estilo de vida como los mencionados anteriormente pueden no contrarrestar las diferencias genéticas por completo, pero pueden acelerar la curación hasta cierto punto y también proporcionar todos los otros beneficios de un sueño de calidad y una buena nutrición.