La práctica hace al maestro. Los deportistas tendemos a tomarnos este mantra en serio: despertarnos temprano para recorrer esos kilómetros extra, ir al gimnasio o al estudio de yoga para hacer entrenamiento cruzado, todo para volvernos más fuertes y rápidos. Pero según una nueva investigación, inducir la fatiga muscular hasta el punto del agotamiento y esforzarse demasiado, especialmente cuando se trata de aprender una nueva habilidad, podría perjudicar a tu rendimiento, no ayudarte a mejorar.

Publicado en la revista eLife el año pasado, el estudio hizo que 120 participantes aprendieran lo que los investigadores llamaron una tarea de fuerza de pellizco durante un período de dos días. A los participantes se les dio un dispositivo para sostener en su mano dominante entre el pulgar y el índice. Cuando juntaron el dispositivo, se envió una señal a un ordenador. Tuvieron que presionar el dispositivo con diferentes niveles de fuerza para mover un cursor en la pantalla.

El primer día, se indicó a un subgrupo de participantes que pellizcaran el dispositivo hasta que sus músculos se sintieran fatigados. El resto de los participantes no tuvo que ir hasta la fatiga. Pero el segundo día, nadie tuvo que llegar al punto de la fatiga muscular.

Los resultados: Aquellos que tuvieron que pellizcar el dispositivo hasta que sus músculos se fatigaron el primer día tuvieron más dificultades el segundo día, mientras que aquellos que no tuvieron que ir hasta el punto de fatiga en cualquiera de los días obtuvieron mejores resultados en el día dos. De hecho, los participantes que tuvieron que llegar hasta la fatiga el primer día necesitaron dos días más para ponerse al día con el rendimiento de los demás.

Aún más interesante, a aquellos cuyos músculos estaban sobrecargados el primer día se les permitió usar su mano no dominante donde sus músculos estaban frescos el segundo día, pero aún así no pudieron realizar bien la tarea.

¿Cómo influye la fatiga muscular en el cerebro?

La fatiga interrumpe «la formación de recuerdos después del entrenamiento«, según el coautor del estudio Pablo Celnik. Esto sugiere que las personas que aprenden una habilidad motora en presencia de fatiga muscular pueden estar formando recuerdos o estrategias incorrectas. El problema es que en las sesiones de entrenamiento posteriores, esos recuerdos subóptimos se recuerdan, lo que lleva a un aprendizaje más lento de lo normal.

Es decir tu cuerpo no solo se cansa después de practicar sin cesar algo nuevo, como saltos de conejo o correr en terrenos más técnicos, sino que también lo hace tu cerebro. Y freír tu cerebro trabajando en esa habilidad particularmente difícil podría incluso afectar a tu concentración y rendimiento en el trabajo o las clases.

Así que si sientes que tus músculos se agotan por trabajar una nueva habilidad una y otra vez, es muy probable que tu capacidad para aprender otras cosas que no están relacionadas con la habilidad también se vea afectada.