La enfermedad del Alzheimer y otras maneras de demencia son poco deseadas con el paso de los años. Hasta ahora no sabíamos si se podía evitar o, al menos, reducir las probabilidades de padecerla. Pensábamos que era algo genético y punto. Por suerte, un reciente estudio nos alienta un poco más sobre este problema; parece que existen algunos factores que pueden reducir las posibilidades de desarrollarla.

¿Qué es un estilo de vida saludable?

En el estudio, los investigadores analizaron a más de 1.700 participantes (con edad media de 64 años), observando tanto su predisposición genética de tener Alzheimer como otras formas de demencia y sus estilos de vida. Evaluaron el estilo de vida centrándose en cuatro factores: el tabaquismo, la actividad física, el consumo de alcohol y la dieta.
Mediante estos cuatro comportamientos saludables, los científicos establecieron el puntaje sobre sus estilos de vida y su riesgo genético. Los puntajes de estilo de vida incluían si una persona fuma, su actividad física, consumo de alcohol y dieta.

El grupo con el estilo de vida más saludable no fumaba, realizaba actividad física de manera regular, tenía un consumo moderado de alcohol y seguía una dieta saludable.
Los investigadores clasificaron un ejemplo de un estilo de vida «favorable» como no fumar, montar en bicicleta a un ritmo moderado durante dos horas y media a la semana, comer una dieta equilibrada (más de tres porciones de frutas y verduras al día, pescado dos veces a la semana y poco o nada de carnes procesadas), y no beber más de una pinta de cerveza al día. Por otro lado, un estilo de vida poco favorable incluía fumar regularmente, no hacer ejercicio, tener una dieta pobre (menos de tres porciones de frutas y verduras a la semana, dos o más porciones de carnes procesadas y de carne roja a la semana), y beber tres pintas de cerveza al día.

¿Cómo influye el estilo de vida en la posibilidad de tener demencia?

Los investigadores hicieron un seguimiento durante unos ocho años. En el transcurso del estudio, el 0,8% de las personas con un estilo de vida saludable desarrollaron demencia, mientras que las personas que vivían de forma no saludable y padecieron demencia fueron el 1,2%, un patrón que se mantuvo incluso cuando se tenían en cuenta las personas con mayor riesgo genético de demencia.

De hecho, de aquellos que tenían una mayor predisposición genética, llevar un estilo de vida saludable reducía sus posibilidades de demencia en un 32%, en comparación con aquellos que viven un estilo de vida poco saludable. Además, los participantes con un alto riesgo genético y un estilo de vida poco saludable tenían casi tres veces más probabilidades de desarrollar demencia que aquellos con un bajo riesgo genético y un estilo de vida saludable.

En la investigación no se analizó específicamente por qué un estilo de vida saludable puede ayudar a prevenir la demencia, pero parece que un estilo de vida saludable tiende a mejorar diversos factores de riesgo cardiovascular y cerebrovascular. Se sabe que llevar una dieta saludable rica en frutas y verduras y rica en pescado saludable para el corazón reduce el riesgo de demencia, posiblemente porque ayuda a reducir la inflamación.