El ritmo de nuestra vida hace que tengamos que ajustar nuestra hora de entrenar con los horarios locos de trabajo y compromisos sociales. A veces el único momento es a última hora de la tarde, casi rozando la noche, y muchos deportistas piensan que el descanso nocturno puede verse afectado. Un reciente estudio, llevado a cabo los investigadores del Instituto de Ciencias del Movimiento Humano y el Deporte de ETH Zurich, aseguran que el horario no influye en nuestro descanso al ir a la cama.

Los científicos examinaron todos los estudios existentes sobre este tema (23 en concreto), para llegar a la conclusión de que, en general, el deporte no afecta negativamente al sueño dentro de las cuatro horas antes de acostarse. «Si el deporte tiene algún efecto sobre la calidad del sueño nocturno, entonces es más probable que tenga un resultado positivo, aunque débil«, afirma la directora del Laboratorio, Christina Spengler.

Los datos mostraron que en las noches en las que se salía a entrenar, los deportistas pasan una media del 21’2% de su tiempo de sueño en la fase profunda. En cambio, durante las noches que no se realizaba actividad física las noches sin deporte, los participantes solo dormían el 19’9% del tiempo en sueño profundo. La diferencia no es muy significativa, pero estadísticamente está comprobada. Las fases de sueño profundo son muy importantes para la recuperación física.

Entonces, ¿puedo hacer cualquier tipo de entrenamiento?

Aunque no existen objeciones a entrenar a última hora de la tarde, los entrenamientos intensos realizados una hora antes de dormir sí influyen. Esta es la única forma de ejercicio que se encuentra en el estudio y que puede afectar negativamente el sueño.

«Como regla general, el entrenamiento intensivo puede entenderse como uno durante el cual ya no se puede hablar. Un entrenamiento moderado es uno en el que ya no se puede cantar, pero aún hablar«, explica Spengler.

Un ejemplo de entrenamiento intenso sería el de por intervalos (HIIT) que suelen utilizar los deportistas competitivos o de CrossFit. El análisis mostró que los participantes se tomaban más tiempo para ir a la cama después de hacer un entrenamiento intensivo justo antes de acostarse. La razón es que no se recuperaron lo suficiente en esa hora antes de dormir; su ritmo cardíaco aumentó en más de 20 latidos.

Así que como conclusión, el ejercicio moderado no causa problemas para dormir, aunque se termine media hora antes de meternos en la cama. Pero entrenar de manera intensa adquiere otro valor.