Siempre se ha comentado que las embarazadas tienen que tener especial cuidado con su temperatura corporal para que no afecte al feto. ¿Es esto verdad? ¿Qué ocurre cuando se realiza alguna actividad física? Estas mismas cuestiones se las han hecho las Universidades de Sídney y de Exeter, llevando a cabo un estudio con unos resultados bastante interesantes.

¿Qué ocurre con la temperatura corporal en las embarazadas?

El estudio se centró en la respuesta que tiene el cuerpo frente al estrés térmico (malestar que tenemos cuando nuestro organismo se ve forzado a mantener los 37º C) y su capacidad de regulación térmica.
En esta investigación se tomaron resultados de 12 estudios con 347 mujeres embarazadas, en diferentes fases para ampliar los resultados del estudio. Analizaron las respuestas de las temperaturas corporales frente al ejercicio, calentamiento pasivo, baño caliente y sauna. Asimismo, se tuvieron en cuenta la duración e intensidad del ejercicio, la humedad y la temperatura ambiente.

Fueron sorprendentes los resultados obtenidos, ya que ninguna mujer alcanzó el límite de 39º C. La temperatura más alta que se produjo con el ejercicio fue de 38’3º C; en la sauna fue de 37’6 º C y en el baño de agua caliente se obtuvo como máximo 36’9 º C.

El embarazo no tiene que hacerte sedentaria

De esta forma, los investigadores rompen el falso mito de que este tipo de actividades pueden ser peligrosas para el futuro bebé. Las mujeres, teniendo en cuenta su estado y vigilando la FCM, pueden realizar actividades de cardio de alta intensidad durante no más de 35 minutos.

Si lo prefieren, pueden realizar, de forma segura, actividades acuáticas en temperaturas entre 28’8º C a 33’4º C, hasta 45 minutos. Las saunas también pueden ser usadas, siempre que estén acostumbradas. Sabemos que las primeras veces, por inexperiencia, pueden producir mareos o bajadas de tensión. Lo recomendable es que estén a 70º C, con un 15% de humedad relativa.
También se pueden tomar baños calientes a 40 ° C hasta no más de 20 minutos, dando igual la etapa de embarazo en la que se encuentren.

Aún con todos estos datos, los investigadores hacen hincapié en que se necesitan hacer muchos más estudios para poder identificar cuál sería una exposición segura y qué límites ambientales son los mejores. Es evidente que no es lo mismo estar embarazada en Finlandia que en Cuba; por lo que ser una mujer físicamente activa, dependiendo de la zona, también debería investigarse más a fondo.