Aunque estás unido a tus genes de por vida, tus hábitos de estilo de vida pueden tener un impacto significativo en cómo operan esos genes. Aquí te traemos un excelente ejemplo: un nuevo estudio, publicado en la revista Cell, sugiere que el ejercicio de resistencia, como el ciclismo y el running, cuando se realiza a largo plazo, puede mejorar la forma en que los genes se asocian con la salud metabólica.

A su vez, eso no solo puede ayudar a prevenir enfermedades relacionadas con su función metabólica, como problemas cardiovasculares y diabetes tipo 2, sino que también puede afectar al rendimiento de tus músculos con el tiempo.

El estudio examinó a un total de 40 personas, de entre 34 y 53 años, y las dividió en tres grupos. El primer grupo había realizado un entrenamiento intensivo de resistencia durante al menos los últimos 15 años, el segundo grupo tenía entrenamiento de fuerza durante al menos los últimos 15 años, y el tercer grupo era sedentario. Se recogieron biopsias del músculo esquelético de los participantes y se realizó una secuenciación de ARN para medir la actividad de más de 20.000 genes.

¿Cómo influye el ejercicio de resistencia en los genes?

Encontraron que las personas en el grupo de entrenamiento de resistencia cambiaron significativamente la actividad de más de 1.000 genes en comparación con el grupo sedentario. Muchos de los genes alterados estaban relacionados con una mayor actividad a lo largo de numerosas vías metabólicas, y notaron que solo 26 genes cambiaron solo con el entrenamiento de fuerza, el resto estaba relacionado con correr y andar en bicicleta.

Esta investigación ha servido para entender más sobre cómo los músculos ‘interpretan’ diferentes formas de ejercicio y se adaptan de maneras específicas. Además, también se puede entender cómo el ejercicio de resistencia, como correr y andar en bicicleta, impacta en los genes importantes para la salud metabólica.

Muchos estímulos diferentes pueden influir en la expresión de nuestros genes, incluidos lo que comemos e incluso la exposición al sol. Estas alteraciones sirven para adaptar mejor nuestro cuerpo a los estímulos que están recibiendo. Es por eso que el entrenamiento de resistencia «enseña» a tus músculos a entrenar de manera más eficiente, porque los genes se están adaptando a los estímulos que reciben, para que funcionen mejor en actividades similares posteriores.

Por ejemplo, estos genes cambiarán la cantidad de oxígeno que se envía a los músculos, por lo que tienes suficiente combustible para el ejercicio de resistencia. Cuando los niveles de oxígeno bajan durante un entrenamiento posterior, estos genes se activan para hacer que el suministro de oxígeno sea más eficiente.

Si no has estado haciendo ejercicio durante al menos 15 años como los participantes del estudio, no necesitas preocuparte. Los investigadores cruzaron sus datos con estudios sobre la expresión de genes musculares para individuos con diabetes tipo 2 y descubrieron que incluso un mes de entrenamiento de resistencia marcaba una gran diferencia en la actividad genética.

Aunque no puedes cambiar tus genes, tienes cierto control sobre cómo funcionan, y no lleva mucho tiempo comenzar a ver los beneficios.