Por desgracia, actualmente no disponemos de una cura directa para la enfermedad de Alzheimer, aunque una investigación descubrió que la tasa de progresión y los cambios en la atrofia cerebral depende mucho del individuo. Por lo que se vuelve en un problema muy difícil de resolver y predecir.

No obstante, un nuevo estudio, publicado en el Journal of Alzheimer’s Disease, se une a una creciente ola de investigaciones sobre un posible freno en el aumento de velocidad de la demencia y el Alzheimer: la práctica de ejercicio habitual.

Loas investigadores del UT Southwestern Medical Center compararon la función cognitiva y el volumen cerebral en 70 personas mayores, sedentarias y con problemas de memoria y deterioro cognitivo leve. Los dividieron en dos grupos: uno hacía ejercicio aeróbico y el otro se concentró en estirar.

La cantidad de entrenamiento aeróbico se basó en el nivel de condición física de cada individuo, evaluado con la prueba de VO2. Aun así, no importó cuál fuera su punto de partida, cada participante en ese grupo aumentó progresivamente la frecuencia e intensidad de sus sesiones de ejercicio con el tiempo, comenzando con tres veces a la semana, y ejercitándose media hora al 75-85% de la frecuencia cardíaca máxima.

En la semana 26, los voluntarios hacían entre cuatro y cinco sesiones de entrenamiento a semana durante 40 minutos, y a un 85-90% de la frecuencia cardíaca máxima. Por su parte, los del grupo de estiramiento se mantuvieron por debajo del 50% de la frecuencia cardíaca máxima y se centraron en estiramientos de cuerpo completo con bandas de resistencia.

Después de un año, ambos grupos mostraron evidencia de puntuaciones neuropsicológicas ligeramente mejoradas, y obtuvieron una puntuación similar en las pruebas cognitivas. La memoria y la función ejecutiva, que incluye habilidades de razonamiento y resolución de problemas, también mejoraron para todos los participantes.

El ejercicio físico puede mantener un bajo nivel de amiloide

Los investigadores observaron también cómo cambió la acumulación de amiloide, una proteína anormal de la médula ósea que se considera un sello distintivo del Alzheimer y la demencia porque destruye las neuronas en el cerebro. Se dieron cuenta de varias cosas importantes:

Aquellos del grupo de ejercicio que tenían acumulación de amiloide al comienzo del estudio experimentaron una reducción de volumen ligeramente menor en su hipocampo, la parte del cerebro involucrada en la memoria, en comparación con los del grupo de estiramiento. Esto se convierte en un gran problema porque algunos estudios anteriores han demostrado que las personas que tienen más beta amiloide también tienden a experimentar una mayor contracción en esa parte del cerebro.
Así que, si el ejercicio puede mantener el amiloide bajo control, esto podría significar que la demencia podría progresar a un ritmo más lento.

Aún no saben por qué el ejercicio aeróbico tiene este efecto en nuestro cerebro, pero podría tener relación con cómo el ejercicio mejora los factores neurotróficos del cerebro (moléculas que apoyan el desarrollo de las neuronas) y la función de los vasos sanguíneos. Lógicamente, se necesitan más estudios para conocer la cantidad de ejercicio que provoca un mejor efecto, aunque por ahora lo recomendable es ser activo habitualmente.