Sabes que el ejercicio es bueno para tu salud, pero podrías preguntarte: ¿puede el ejercicio ayudar a prevenir enfermedades respiratorias? ¿Debería continuar haciendo ejercicio durante una pandemia mundial, o debería darle un descanso a mi sistema inmunológico? Como resultado, la actividad física continua puede ayudar a fortalecer tu sistema inmune, pero no exageres.

Una revisión reciente, publicada en el Journal of Sport and Health Science, descubrió que la obesidad y la inactividad pueden reducir la función del sistema inmune, pero participar en un estilo de vida saludable puede ayudar a mejorar la actividad de vigilancia del sistema inmune (cuando las células inmunes están en el torrente sanguíneo para infección) e incluso puede reducir las tasas de mortalidad por enfermedades respiratorias.

Entonces, ¿cómo puedes hacer que el ejercicio funcione a tu favor y cuánto necesitas? La revisión encontró que 30 a 60 minutos de caminata rápida casi diaria (al menos 5’6km por hora) puede mejorar la defensa de tu cuerpo contra los gérmenes.

El ejercicio mejora la actividad de vigilancia del sistema inmune. Esto se debe a que cada vez que hacemos ejercicio, la actividad aumenta el intercambio de glóbulos blancos importantes entre los tejidos periféricos, que ayudan con la respuesta inmune del cuerpo, y la circulación (vasos sanguíneos y linfáticos). Esto aumenta la actividad de las células inmunes en el torrente sanguíneo en busca de virus.

Aunque es difícil de decir sin muchos datos actuales específicos de COVID-19, cuando las personas adoptan un estilo de vida más saludable, especialmente aquellos que anteriormente eran sedentarios, puede ayudar a mejorar sus posibilidades de recuperación de las infecciones del tracto respiratorio superior.

¿Cuánta cantidad de ejercicio físico debes hacer?

Por otro lado, el sobreentrenamiento puede disminuir la función de tu sistema inmunológico. Entrenar demasiado, sin descanso adecuado, conduce a la fatiga crónica, la disminución del rendimiento y las alteraciones del estado de ánimo pueden disminuir la función inmune, lo que aumenta las probabilidades de infecciones respiratorias.

Y aunque el sobreentrenamiento se ve diferente para todos, no se debe presionar demasiado durante el entrenamiento sin descanso y recuperación adecuados, ya que esto puede provocar fatiga crónica, disminución del rendimiento y trastornos del estado de ánimo, que disminuyen la función inmune.

¿En cuanto a aumentar la incorporación de entrenamientos más difíciles? Debes tener cuidado de no presionar demasiado. Los autores recomiendan mantener el entrenamiento físico a niveles normales hasta que esta pandemia esté bajo control.

En pocas palabras: si ya eres un ávido deportista, sigue así, pero recuerda que todo es multifactoria. La actividad física es solo un factor importante que ayuda al sistema inmunitario a hacer mejor su trabajo. Otros factores incluyen una alta ingesta de flavonoides de las bayas y otras frutas, bajo estrés mental, sueño regular y una dieta rica en nutrientes. Y si nos ha estado activo anteriormente, realizar cambios saludables en tu dieta y rutinas de ejercicio será beneficioso para tu salud, solo asegúrate de consultar con un médico.