Si le preguntas a un entrenador cómo perder grasa, algunos apuestan por el entrenamiento de fuerza, mientras que otros pueden sugerir un plan aeróbico como el ciclismo. Afortunadamente, no hay necesidad de elegir un bando: una nueva investigación concluye que ambos tipos de ejercicios funcionan, especialmente si unen fuerzas.

Una revisión, publicada en la revista Advances in Nutrition, analizó 43 estudios centrados en estilos de entrenamiento y sus efectos. Los investigadores encontraron que aunque el ejercicio aeróbico tiende a producir una eficacia ligeramente mayor en la disminución de la grasa abdominal, el mayor cambio se produce cuando se combina con el entrenamiento de resistencia.

Existe una razón importante para reducir la grasa en esta área en particular: la salud cardiovascular. Por ejemplo, un estudio de adultos coreanos encontró que aquellos con un índice de masa corporal normal tenían más factores de riesgo cardiovascular si tenían un exceso de obesidad abdominal.

Otro estudio, publicado a principios de este año, señaló que el exceso de grasa abdominal puede representar un riesgo de repetición de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares para quienes ya han tenido uno de esos incidentes. En esa investigación, se siguió a casi 23.000 personas durante aproximadamente cuatro años después de su evento cardíaco, y aquellos con cantidades más altas de grasa abdominal mostraron una incidencia significativamente mayor de experimentar otro evento.

La autora principal de ese estudio, Hanieh Mohammadi, asegura que una circunferencia de cintura saludable puede ser más importante para prevenir futuros ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares que medicamentos como las estatinas.

Eso se debe a que la obesidad abdominal es indicativa de grasa visceral, del tipo que envuelve tus órganos y puede tener efectos negativos sobre la presión arterial, el colesterol y la resistencia a la insulina (cuando tus células dejan de responder a la hormona insulina). Pero se sabe que incluso la sustancia que está justo debajo de la superficie, llamada grasa abdominal subcutánea, aumenta los niveles de inflamación de bajo grado que puede aumentar los riesgos de diabetes, enfermedades cardiovasculares y algunos cánceres.

Si quieres una mejor salud del corazón, concéntrate en la grasa de tu vientre, si eso es un problema para ti. Incluso si ya estás tomando medicamentos para la salud cardiovascular, eso no es suficiente para reducir el riesgo si la obesidad abdominal es un factor. La alimentación saludable y el ejercicio regular pueden ayudar.

Los entrenamientos de alta intensidad (que se componen de episodios cortos y duros de ejercicio divididos por breves períodos de descanso) que combinan cardio y fuerza, como un entrenamiento de velocidad con algunos ejercicios de fuerza mezclados, son excelentes para ayudar quemar grasa.

Lo mejor de todo es que el estudio reciente sugiere que no se necesitan muchas pérdidas de peso para ver un beneficio. Los investigadores encontraron que una pérdida de solo del 5 al 10 por ciento del peso corporal, especialmente si reduce la grasa abdominal, puede reducir los riesgos para la salud.