Has escuchado una y otra vez que el desayuno es la comida más importante del día. Aún así, ha habido muchas veces en tu vida en las que te lo has saltado, tal vez porque te despertaste tarde y tuviste que salir corriendo por la puerta, o simplemente no tenías hambre. Pero una nueva investigación de Alemania demuestra que el viejo adagio suena a verdad: tomar tiempo para un desayuno abundante por la mañana puede impulsar tu metabolismo más que si hubieras comido un desayuno pequeño o nada.

En el estudio, publicado en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, cada uno de los 16 participantes varones de entre 20 y 30 años tomó un desayuno rico en calorías o bajo en calorías a las 9 a.m., dos horas después de despertarse, durante tres días. Aproximadamente dos semanas después, los hombres cambiaron, por lo que los que tomaron el desayuno bajo en calorías dos semanas antes comieron el desayuno alto en calorías la segunda vez, y viceversa.

Definieron las comidas bajas en calorías como el 11% del requerimiento individual de energía diaria y las comidas altas en calorías como el 69% del requerimiento individual de energía diaria, cada una adaptada al participante del estudio.

Las comidas bajas en calorías, que contenían un promedio de 250 calorías, incluían dos rebanadas de pan crujiente (que tiene una textura similar a una galleta integral) con queso crema, yogur, pepino y nectarina. Las comidas altas en calorías, que promediaron 997 calorías, incluyeron dos rebanadas de pan crujiente con una compota de bayas, salsa de crema, mantequilla, queso crema, yogur y pepino.

Los participantes también almorzaron a las dos de la tarde y cenaron a las 7 de la tarde — 4’5 horas antes de que se les dijeran que se fueran a dormir. Se tomaron mediciones calorimétricas y muestras de sangre antes y después de cada comida.

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Es más importante el desayuno que la cena

La termogénesis inducida por la dieta, el proceso de producción de energía de tu cuerpo como resultado de los alimentos consumidos, fue 2’5 veces mayor cuando los participantes tomaron un desayuno rico en calorías y una cena baja en calorías que al revés . Esto muestra que «el desayuno tiene un valor energético más eficiente para nuestro cuerpo que la cena«, indica el estudio, lo que significa que es importante desayunar todos los días. Los investigadores notaron que cuando los participantes hacían desayunos bajos en calorías, informaron que tenían hambre más temprano y ansiaban más dulces.

Aunque se necesita hacer más investigación para comprender mejor la razón detrás de los resultados del estudio, podría deberse a que el vaciado gástrico y la absorción de carbohidratos, grasas y proteínas podrían ser más rápidos en la mañana que en la noche.

Y aunque este fue un estudio muy pequeño, investigaciones anteriores respaldan la idea de que el desayuno es muy beneficioso. Por ejemplo, un estudio de 2018 publicado en el American Journal of Physiology: Endocrinology and Metabolism, descubrió que desayunar alimenta tus entrenamientos y, por lo tanto, mejora tu rendimiento de resistencia.

Realmente no importa cuándo desayunes, siempre y cuando lo hagas en algún momento. No hay evidencia científica sobre el momento óptimo para el desayuno. La gente difiere, hay quienes tienen hambre inmediatamente después de levantarse y luego tienen que comer algo rápidamente, y hay quienes no tienen apetito después de levantarse y esperan de dos a tres horas hasta que aparezca su necesidad de comer. Por lo tanto, es mejor escuchar a tu cuerpo en lugar de seguir estrictas reglas de tiempo con respecto a la hora del desayuno.