Es impresionante cuando un jugador de fútbol se dispone a tirar a gol mientras que los aficionados del otro equipo intentan distraerlo, ¿verdad? El hecho de que los deportistas tengan que bloquear el ruido de la multitud, la música alta y otras distracciones a su alrededor para mantenerse concentrados no es solo el resultado de la determinación y el entrenamiento, sino que también pueden estar reduciendo el sonido externo a nivel fisiológico, según nueva investigación de la Northwestern University.

En el estudio publicado en la revista Sports Health, los investigadores analizaron las capacidades de procesamiento de sonido de 470 deportistas de la Primera División masculina y femenina, que abarcan 19 equipos diferentes en Northwestern, para evaluar la respuesta al sonido, particularmente al ruido de fondo.

Para hacer esto, utilizaron una técnica llamada respuesta de seguimiento de frecuencia (FFR), que captura la actividad neuronal en el mesencéfalo, donde se procesan las señales auditivas. El FFR registra las reacciones rápidas en microsegundos a la entrada auditiva y la actividad neuronal posterior. Compararon esos resultados con las pruebas de FFR realizadas en 443 personas no deportistas en el mismo rango de edad y descubrieron que los atletas eran mucho mejores para «rechazar» las señales auditivas no esenciales sin necesidad de una conciencia consciente para hacerlo.

¿Cómo conseguir escuchar mejor?

Aunque solo se evaluaron los deportistas de la Primera División, es posible que las personas que entrenan todos los días desarrollen la misma capacidad hasta cierto punto. A menudo, lo que se ve en sectores llamativos de la población, como los atletas de élite en este caso, son aplicables en menor medida en la población general.
Esto puede ser especialmente cierto si adoptas hábitos de estilo de vida que emulan a los mejores atletas. Los investigadores plantearon la hipótesis de que los factores que intervienen en el mejor procesamiento auditivo probablemente incluyen el entrenamiento para alcanzar el máximo acondicionamiento físico, mantener una dieta saludable y perfeccionar constantemente su sistema auditivo para reaccionar en entornos ruidosos (como las razas).

Además de ayudar a los deportistas a desempeñarse mejor, esta también puede ser una forma de ayudar a las personas con problemas de procesamiento sensorial y lesiones en la cabeza. Por ejemplo, practicar deportes podría ayudar a aquellos que han tenido problemas con una conmoción cerebral porque puede mejorar el procesamiento auditivo, que puede verse afectado por una lesión en la cabeza. En general, esto puede ser una prueba más de que el ejercicio puede ser un gran impulso para la salud del cerebro en general.

Se necesitará más investigación para determinar si estar en un equipo conduce a una mejor capacidad de bloqueo del ruido o si los deportistas individuales pueden lograr la misma habilidad por sí solos. Otro factor de investigación será evaluar a atletas de diferentes edades. Por ejemplo, vale la pena saber si participar en un deporte, o incluso simplemente aumentar la cantidad de ejercicio que hacemos a medida que envejecemos, podría ayudar a mitigar los cambios relacionados con la edad en la capacidad auditiva.