Te animo a que vayas a un supermercado y elijas una caja de cereales que ponga las palabras «saludable» o «100% natural». Muchas personas se sienten confundidas con estos eslóganes, que en realidad no son indicadores de ningún beneficio demostrado para la salud. No obstante, que yo os comente esto no impide que mañana mismo vayas y cometas el mismo error. De hecho, así lo ha demostrado un reciente estudio, publicado en Journal of Public Policy & Marketing.

¿Cómo influyen los mensajes de las cajas de cereales?

Si tuvieras que decir cuántos tipos de cereales existen, ¿tu cifra rondaría los 600? Exactamente, más de 600 cajas del alimento más básico para el desayuno fueron estudiadas por los científicos. Las dividieron en 4 estudios diferentes, con el objetivo de determinar si las campañas de márketing, como «sin aditivos» o «ricos en vitaminas», eran realmente beneficiosos en la salud. Además, también mostraron especial interés en la pérdida de peso.

Los investigadores descubrieron que ninguno de esos eslóganes tenían un vínculo con la calidad nutricional de los cereales. Sin embargo, esto no impide que los consumidores compren cereales que piensan que son «más saludables». Concretamente, las personas se decantan por productos que afirman estar hechos con ingredientes saludables, como cereales enteros, por encima de productos que pretenden eliminar algo potencialmente «malo», como el gluten.

«Descubrimos que los consumidores tenían una actitud más positiva hacia las etiquetas que se basan en la presencia de algo bueno, en comparación con las afirmaciones sobre la ausencia de algo malo«, comentó en un comunicado el coautor del estudio, Pierre Chandon. Su equipo de investigación también descubrió que esos mensajes publicitarios afectaban en la manera en la que las personas degustaban esos alimentos. Es decir, los consumidores creen que los alimentos etiquetados como «caseros» o hechos «sin conservantes» son más deliciosos. Asimismo, piensan que los cereales etiquetados como «bajos en grasa«, «sin azúcar añadido» o «light» les ayudan a perder peso.

La única manera de que te vuelvas un comprador más inteligente es que hagas caso omiso a los mensajes que aparecen en el envase, y gires la caja para leer la etiqueta nutricional. Aprende a leer la lista de ingredientes y las etiquetas de los alimentos para conocer la cantidad de azúcares, proteínas, fibra y grasa agregados que estás ingiriendo de un producto «saludable».