Aunque todos sabemos que el ejercicio es importante para prevenir ciertas enfermedades, también es crucial continuar haciéndolo si te diagnostican algún problema de salud. Según una nueva investigación, publicada en el European Journal of Preventive Cardiology, las personas con cáncer que hacen ejercicio durante sus tratamientos de quimioterapia tienen menos daño cardíaco que las que no lo hacen.

El estudio, que revisó numerosos análisis previos y datos sobre miles de pacientes con cáncer, concluyó que aquellos que incorporaron regularmente el entrenamiento aeróbico y de resistencia en sus rutinas informaron estar menos fatigados, sentir menos dolor y náuseas, y tener una mejor función física general que aquellos que eran mayormente sedentarios.

¿Por qué se debe hacer ejercicio en tratamiento de quimioterapia?

Además, la investigación apunta a una tasa de mortalidad más baja entre aquellos que hicieron ejercicio durante su tratamiento. El estudio incluso encontró que cuando las personas que luchan contra el cáncer de mama realizan actividad física regularmente, tienen menos probabilidades de recaer.
También concluyó que hacer ejercicio durante el tratamiento del cáncer previene el daño cardíaco, como la disfunción del ventrículo izquierdo (donde el lado izquierdo del corazón tiene que trabajar más para bombear la misma cantidad de sangre) y la insuficiencia cardíaca, que puede ser causada por los medicamentos de quimioterapia.

La combinación de inactividad unida a los medicamentos de quimioterapia puede debilitar los músculos. Así que siendo activos podemos revertir este problema. Además, también descubrieron que hacer ejercicio durante el tratamiento del cáncer puede mejorar el VO2 de aptitud aeróbica máxima, que son los marcadores más importantes de la salud humana, la longevidad y el riesgo cardiovascular.

Según otro estudio de 2018, publicado en la revista Oncotarget, el ejercicio físico puede mejorar el dolor relacionado con el cáncer posiblemente porque puede ayudar a reducir ciertos receptores vinculados al aumento del dolor y aumentar otros receptores que ayudan a inhibirlo. El entrenamiento muscular respiratorio, que puede ayudar a relajar los músculos, puede prevenir o disminuir la sensación de náuseas.

¿Cómo deberían realizar una rutina de entrenamiento estos pacientes?

Según el estudio, las pautas actuales que recomiendan que las personas sean tan físicamente activas como sea posible también se aplican durante el tratamiento del cáncer.

Sin embargo, eso no significa que tengan que hacer ejercicio al mismo nivel de antes del tratamiento. Un poco de ejercicio es mejor que nada: todo se reduce a lo que eres físicamente capaz de hacer. La mayoría de los pacientes con cáncer pueden hacer ejercicio incluso durante las fases activas de la enfermedad, pero se recomienda encarecidamente un enfoque personalizado para el ejercicio y una prescripción de ejercicio individual para obtener los mejores beneficios y al mismo tiempo mantener un nivel adecuado de seguridad.

Incluso aunque tengas un entrenamiento a medida, habrá algunos días en los que tu cuerpo se siente mejor o peor de lo habitual. Los pacientes con cáncer, los médicos y entrenadores deben trabajar juntos cada día para elaborar modificaciones que se ajusten a las necesidades de ese día.

Aun así, el estudio describe algunas reglas generales de ejercicio que los pacientes con cáncer pueden seguir, si pueden tolerarlo:

  • 150-300 minutos a la semana de ejercicio a intensidad moderada o 75-150 minutos semanales de ejercicio aeróbico de intensidad vigorosa.
  • Dos o más días a la semana de actividades de fortalecimiento muscular a una intensidad moderada o mayor que involucren a todos los grupos musculares principales.
  • Dos o tres veces por semana de estiramiento.
  • Entre 30 y 60 minutos de entrenamiento muscular respiratorio tres veces a la semana, para fortalecer los músculos que te ayudan a respirar, como el diafragma.