Si has convertido 2020 en tu «año con menos azúcar añadida», es posible que no solo se vea afectada tu cintura y tu salud cardíaca: el bienestar mental también puede estar recibiendo un dulce alivio.

Según una revisión reciente, publicada en la revista Medical Hypotheses, el consumo de grandes cantidades de azúcares añadidos está asociado con consecuencias adversas para la salud, como un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, afectando la salud intestinal, creando inflamación sistémica, provocando resistencia a la insulina e interrumpiendo la señalización hormonal (especialmente dopamina).

¿Tenemos que evitar los dulces completamente?

Se analizó una amplia gama de investigaciones sobre los efectos psicológicos y fisiológicos del consumo de azúcar. Al observar el consumo de azúcar y la salud, los investigadores observaron que las mujeres que consumieron la mayor cantidad de azúcar añadida tenían un 23% más de riesgo de depresión clínica posterior que aquellas que consumieron una menor cantidad.

Otros estudios en la revisión encontraron que la incidencia de depresión en adolescentes y adultos australianos, chinos, latinos e iraníes también fue mayor en aquellos que informaron tomar habitualmente bebidas azucaradas, como refrescos.

Aunque estas reacciones pueden afectar a tu salud física, también aumentan al riesgo de trastorno depresivo mayor, sugieren los investigadores. Y cuanto más consumes, peor es, especialmente para aquellos que viven en climas fríos durante el invierno, cuando la luz solar es más débil y puede disminuir la ingesta de vitamina D. Sin embargo, la conexión depresión-azúcar puede ocurrir durante cualquier temporada.

El ciclo empeora a medida que te deprimes, porque una característica común de la depresión de comienzo del invierno es el ansia de azúcar, según el coautor del estudio, Stephen Ilardi. ¿Eso significa que siempre tienes que evitar el trocito de tarta de cumpleaños, o nunca echar un vistazo a la carta de postres? En absoluto, pero es importante saber cuánta cantidad estás comiendo.

Tomar azúcar, incluso el «tipo malo», de vez en cuando es poco probable que cree el tipo de efectos que alteran el estado de ánimo que se observan en este estudio. En cambio, es el consumo crónico, a largo plazo, de altas dosis de azúcar durante un período de meses que comienza a crear esta tormenta perfecta de cambios físicos y mentales.

Dicho esto, un atracón de azúcar puede causar un colapso del azúcar en la sangre que afecta al estado de ánimo y la energía, gracias a un efecto rebote, ya que el páncreas libera una dosis demasiado grande de insulina en respuesta.
Pero si esos atracones de azúcar son un hábito, tal vez incluso diario, que continúan durante unos meses o más. Esa es una historia diferente. Y, es común. El consumo de azúcar refinada en dosis altas como esa puede aumentar el riesgo de una persona de deprimirse clínicamente.

Es por eso que es mejor reducir la ingesta de azúcar añadida. Más que eso de forma regular podría aumentar tus posibilidades de sentirse triste, especialmente cuando llega la temporada del frío.

Si tienes un alto riesgo de depresión o estás experimentando cualquier signo de la misma, como una falta continua de energía, tristeza, enojo, ansiedad o insomnio, habla con un médico para determinar qué te sucede.