Ya sabemos que el ejercicio físico es importante para mantener un cuerpo saludable conforme envejecemos, pero cada vez son más las investigaciones que sugieren que también juega un papel fundamental para mantener la mente aguda. Tanto que, una reciente investigación asegura que podría ayudar a protegernos contra la enfermedad de Alzheimer, un trastorno cerebral progresivo marcado por problemas de memoria y disminución del pensamiento crítico. Y adivina qué: no tienes que echar millones de horas en el gimnasio para obtener esos beneficios.

¿Cuál es el causante de padecer Alzheimer?

En el estudio, los investigadores analizaron a 182 adultos mayores, con una edad media de 73 años, y los equiparon con podómetros a la cintura para rastrear la cantidad de pasos que realizaban cada día. Al principio, el número más típico de pasos diarios era de unos 5.600.
Pero los científicos querían ver si una mayor actividad física conduciría a una disminución de la acumulación de beta-amiloide (una proteína que se acumula en el cerebro e interrumpe las señales de comunicación entre las células cerebrales). Esta sustancia se considera una de las mayores culpables posibles de causar la enfermedad de Alzheimer.

Durante la investigación, los participantes tenían que registrar sus pasos durante un período de siete días consecutivos. Como también participaron a la vez en el estudio Harvard Aging Brain, se midió la cognición anualmente y se evaluó el volumen cerebral cada tres años, en un plazo de casi ocho años.
Los investigadores encontraron que una mayor actividad física durante el seguimiento se asoció con una acumulación más lenta de beta-amiloide y una menor pérdida de volumen cerebral.

¿Qué cantidad de ejercicio hay que realizar?

Evidentemente, estas personas no se apuntaron a CrossFit con 73 años. Se observaron beneficios con una mejora modesta de unos 8.900 pasos por día, teniendo en cuenta que la cantidad inicial eran de 5.600. Es decir, aquellos que aumentaron su actividad en solo 3.300 pasos obtuvieron ventajas cerebrales significativas.

Aunque te ejercites un poco, cuenta. La actividad física provoca beneficios en el cuerpo, por lo que siempre será mejor que un día entrenes 20 minutos, si no dispones de más tiempo, en lugar de quedarte en el sofá viendo Netflix.
Lo cierto es que aún no se sabe por qué el ejercicio tiene estos efectos contra el Alzheimer, pero estudios anteriores han vinculado la actividad física con un buen ritmo circadiano y eso mejora la calidad del sueño, que es fundamental para eliminar las proteínas pegajosas del cerebro.

Cabe destacar que el estudio tiene limitaciones. Primero, el seguimiento solo se realizó durante una semana y no se midió la intensidad. Sin embargo, es bastante interesante este punto de partida para observar la fuerte conexión entre el ejercicio y mantener una buena salud cerebral.