No hay duda de que controlar tu asma es importante cuando se trata de registrar entrenamientos en bicicleta o en el gimnasio. Además, las personas con asma moderada a grave pueden tener un mayor riesgo de enfermarse con COVID-19, ya que el virus afecta al tracto respiratorio y podría provocar neumonía y enfermedad respiratoria aguda.

Y aunque hay algunas precauciones obvias que puedes tomar que pueden ayudar a evitar que tus síntomas de asma ocurran en primer lugar, como hacer calentamientos y enfriamientos adecuados, conocer (y no exceder) tus límites y prestar atención a la calidad del aire exterior. Una nueva investigación sugiere algo en lo que nunca podría haber pensado antes: comer a base de plantas.

En el metanálisis, publicado en la revista Nutrition Reviews, los investigadores del Comité de Médicos para la Medicina Responsable (PCRM) revisaron los estudios relacionados con la dieta y el asma, y ​​descubrieron que los alimentos a base de plantas, como frutas, verduras y granos integrales, pueden ser beneficiosos porque se ha demostrado que estas opciones reducen la inflamación sistémica. Además, aportan una gran cantidad de fibra, que se ha relacionado con una mejor función pulmonar.

¿Qué beneficios aporta una dieta vegetariana o vegana?

Es probable que esto también esté relacionado con una menor inflamación: básicamente, cuando consumes grandes cantidades de fibra, generalmente la obtienes de alimentos que son antiinflamatorios como las verduras. Los alimentos altamente procesados ​​son notoriamente bajos en fibra si los comparamos.

El asma se caracteriza por la inflamación de las vías respiratorias, y la prevalencia de la afección ha seguido aumentando a medida que los patrones dietéticos occidentales se han vuelto más generalizados. Los alimentos a base de plantas no solo pueden abordar esa inflamación, sino que también tienen un efecto positivo a través del control de peso y una mejor respuesta inmune.

El alto consumo de grasas saturadas, como el que se encuentra en muchos productos de origen animal, también se asoció con mayores cantidades de inflamación y, posteriormente, con una función pulmonar deficiente en pacientes con asma. Es por eso que el PCRM recomienda evitar las grasas saturadas y los lácteos para las personas con asma moderada a grave, especialmente ahora durante la pandemia de coronavirus.

Los científicos del estudio recomiendan que te saltes el pasillo de los lácteos cuando vayas a comprar. Encontraron una cantidad convincente de evidencia de que los lácteos y los huevos podrían exacerbar los síntomas del asma. Por ejemplo, en un estudio, los participantes experimentaron una mejora del 22 por ciento en su tasa de flujo espiratorio máximo, una medida de la rapidez con que puede exhalar, después de eliminar los productos lácteos.

Al revisar los estudios, los investigadores destacaron el hecho de que puede llevar tiempo ver los beneficios, pero algunos participantes vieron una mejoría en los síntomas en aproximadamente ocho semanas. Esta investigación ofrece la esperanza de que los cambios en la dieta puedan ser útiles. Llenar nuestros platos con alimentos de origen vegetal puede ser una herramienta poderosa para prevenir y controlar el asma.

Sin embargo, como siempre, consulta con tu médico antes de realizar cambios importantes en la dieta: cada persona es diferente y lo que funciona para una persona podría no funcionar para otra.