Tener una pulsera de actividad o un reloj inteligente nos ayuda a recabar información sobre nuestros entrenamientos y la actividad diaria que realizamos. Además, todos tienen la opción de enviar un pequeño zumbido o vibración para recordarte que tienes que moverte cada cierto tiempo. Lo sé, a veces puede ser una pesadilla, pero una nueva investigación descubre por qué deberías seguir haciendo caso a esas indicaciones.

¿Cómo se realizó el estudio?

El estudio, publicado en el Journal of Applied Physiology, contó con la colaboración de cinco hombres y cinco mujeres, que tenían niveles desde sedentarios a activos. Se les pidió que completaran dos tareas. Primero, tenían que ser sedentarios durante 4 días seguidos; es decir, permanecieron sentados durante aproximadamente 13’5 horas por día y caminaron menos de 4.000 pasos diarios. Al final del cuarto día, tuvieron que realiza una hora de running sobre una cinta de correr, al 64% de su VO2 máximo.

A la mañana siguiente, los voluntarios hicieron una prueba de tolerancia a la glucosa alta en grasa, que analizaba los niveles de triglicéridos, glucosa e insulina en su plasma sanguíneo. Los resultados fueron totalmente sorprendentes: los análisis de sangre fueron los mismos después de los cuatro días, por lo que podemos entender que un entrenamiento de una hora no puede compensar los efectos de estar sentado durante tanto tiempo.

Entonces, ¿no sirve de nada realizar ejercicio físico?

Comentaba el autor principal del estudio, Edward Coyle, que aunque corriésemos durante una hora, no aumentaríamos nuestra quema de grasa durante el día. Es decir, lo que haces cuando no estás entrenando, también es importante. En un estudio previo se examinó a personas que eran activas (más de 8.000 pasos al día), y Coyle descubrió que una hora de ejercicio era suficiente para aumentar el metabolismo de las grasas.

En el estudio principal de este artículo, la hora de ejercicio no aumentó el metabolismo de las grasas porque se tenía un estilo de vida sedentario durante el resto del día. Se podría decir que se crea una «resistencia al ejercicio». Si duda, la clave está en mantenernos activo durante el resto del día para notar los beneficios del ejercicio. Esto no quiere decir que nos tengamos que quedar de pie. De hecho Coyle también analizó qué sucedía si los voluntarios se quedaban de pie durante al menos 12 horas, en lugar de sentados, y se obtuvieron cambios poco destacables en los análisis.

¿Cómo puedo evitar volverme resistente al ejercicio?

El autor del estudio recomienda que para evitar volverse resistente al ejercicio realicemos al menos 8.000 pasos al día, todos los días. ¿Y si hago esos pasos de una sola vez? Tendrás que tomar pequeños descansos durante el día para activar el metabolismo. Por ejemplo, levantarte cada hora para ir al baño, pasear antes o después de ir al trabajo, subir escaleras…