Ir al gimnasio se está convirtiendo en toda una experiencia. Los centros cada vez están más limpios y más perfectos decorados, pensando en la imagen que darán sus socios cuando suban fotos o vídeos a las redes sociales. Aunque es altamente importante la limpieza del lugar, no te dejes influenciar por la apariencia. Un estudio asegura que entrenar en sótanos oscuros o antiguos es mucho más beneficioso. ¡Te contamos todos los detalles!

¿Espacio moderno o sótano de los años 60?

Según la investigación realizada por la Universidad de Dinamarca, tu gimnasio o centro de entrenamiento afecta directamente en los resultados que obtienes. Para ello se contó con un grupo de 82 personas, con más de 35 años y que padecían dolor de rodilla y cadera. A su vez, el grupo se dividió en dos para entrenar en ambientes diferentes.

El primer grupo estaba formado por 42 personas y tuvieron que entrenar en un espacio moderno, con vistas a la naturaleza, con buena exposición solar y con equipamiento fitness de última generación.
En cambio, el otro grupo lo componían los 40 restantes y se ejercitaron un una sala sin adornos, oscura y situada en un sótano de un edificio de los años 60.

El estudio duró 8 semanas y los participantes fueron supervisados por un fisioterapeuta que no conocía el propósito del estudio. Los voluntarios tuvieron que comentar cuáles eran sus sensaciones generales y si sus lesiones mejoraban funcionalmente.

Como resultado se obtuvo que en ambos grupos se mejoraba de forma general y se mostraba más alivio del dolor. Pero no consiguieron destacar en fuerza muscular, capacidad de resistencia ni velocidad; es decir, ambos grupos mejoraron a la par.

Entrenar en el sótano aportó mejores sensaciones

Era un poco evidente que entrenando lo mismo, en diferentes espacios, llevaría a unos niveles parecidos de mejora física, ¿pero y mentalmente? Curiosamente, el grupo que tuvo que entrenar en el sótano confesó que había tenido mejores sensaciones, pese a ser oscuro, descuidado y antiguo

Comenta el estudio que “estas personas no percibieron negativamente la apariencia envejecida de la sala. Se sentían como en casa y expresaban nostalgia porque les recordaba el gimnasio de su vieja escuela. También profesaban un sentimiento más fuerte de compañerismo, trabajando en equipo para lograr sus objetivos“.
En cambio, “en la sala nueva y moderna, los ventanales eran vistos como distracciones y los participantes dijeron no sentirse parte de un equipo. Los grandes espejos de las paredes tampoco fueron apreciados. Los individuos dijeron que no les gustaba el aspecto de sus piernas no entrenadas y sus cuerpos en algunos casos con sobrepeso“.

Así que quizás debas preocuparte menos por la estética del gimnasio para rendir al 100%, sin importar lo que opinen los demás. ¿Cómo es tu gimnasio? ¿También te sientes reflejado en este pensamiento?