Aprovechando que hoy, 8 de marzo, es el Día de la Mujer, hemos querido recordar cómo fue el entrenamiento y la dieta a los que tuvo que someterse Gal Gadot para convertirse en Wonder Woman. Seguramente, si vistes la película, te quedaste asombrado con la fuerza que derrochaba la actriz, más allá del juego de post-producción. A pensar de que Gal Gadot siempre ha estado en forma (fue Miss Israel), necesitó realizar un duro entrenamiento para aumentar su peso y tener un cuerpo más fibrado.

Gal Gadot, la perfecta Mujer Maravilla

El papel no estaba confeccionado para cualquier mujer. Gadot tuvo que pasar de ser modelo a heroína, aunque ya tenía alma de luchadora después de servir al ejercito israelí durante 2 años. Aun así reconoció que el entrenamiento fue mucho más duro que el que tenía que hacer en la armada.

Lógicamente, su proceso de evolución está apoyado en varios meses con entrenadores personales. Empezó sin poder hacer ni una dominada, así que muchos partimos desde la misma base que ella para convertirnos en pocos meses en la Wonder Woman de nuestro gimnasio.

¿Cómo fue su entrenamiento?

Cada día, durante los 7 días de la semana, entrenaba entre 6 y 7 horas. ¡Una paliza! Esta rutina tuvo que realizarla durante 6 meses para estar perfecta durante la grabación.
Hizo rutinas de remo, bicicleta estática, flexiones, dominadas, levantamiento de peso, saltos de longitud, sentadillas… Como os hemos comentado en alguna ocasión,es mucho más interesante realizar ejercicios funcionales para no acortar los movimientos de nuestros músculos.

Además de los ejercicios nombrados, Gal Gadot también incluía sesiones de máquinas, pesas y clases para aprender a usar la espada y el escudo.

La dieta para una mujer luchadora

No penséis que su alimentación tuvo que ser restringida o muy estricta, simplemente tenía que utilizar el sentido común para comer. Sus comidas debían incluir verduras y proteínas magras para poder darlo todo en los entrenamientos. También le hicieron especial hincapié en la hidratación, teniendo que beber casi 3’5 litros de agua al día. Evidentemente, parte de este incremento de hidratación es por esas 7 horas de entrenamiento.

Miraba la comida como si fuera mi gasolina. Quería darle lo mejor a mi cuerpo. Todo es cuestión de controlar la cantidad de comida que ingieres. Tan solo disfruta de la comida y no comas cuando conduces o hablas por teléfono. Respeta cada comida y respétate a ti mismo para poder disfrutarla“, comentó en una entrevista.