El entrenamiento online puede ser un buen método para ponernos en forma gracias al conocimiento de expertos que ofrecen sus servicios a distancia. Con la mentalidad, el objetivo y el entrenamiento adecuado se pueden lograr resultados increíbles, además de conseguir el físico o las capacidades a un nivel más alto.

El problema es que el entrenamiento a distancia no está hecho para todo el mundo. Este método requiere de mucha implicación por parte del cliente, por lo que no tiene por qué surtir efecto aunque estemos pagando por un servicio.
Te contamos algunas señales para que entiendas por qué un entrenador online no es para ti.

¿Te ves implicado lo suficiente?

Como te decía antes, mucho de los logros que consigas será en mayor parte gracias a ti. Tu entrenador necesita cierta retroalimentación de manera constante para conocer tus avances. Tienes que tener claro que no puedes venderte a la vagueza, ni abusar de periodos de descanso hablando con tus compañeros del gimnasio o publicando fotos en redes sociales.

Cuando tenemos el entrenador al lado, nos sentimos “obligados” o presionados para cumplir un objetivo. En cambio, cuando tan solo estamos nosotros frente al material deportivo y la rutina de entrenamiento, es bastante fácil encontrar excusas para no hacer ejercicio físico.

Si eres de los que no cumple al detalle todas las repeticiones y series de la rutina, reduces la intensidad de tu sesión o te desvías fácilmente del plan, el entrenamiento online no es para ti.

Necesitas pulir tu técnica

Cuando eres un principiante de la actividad física, lo normal es que no tengas conocimiento sobre la técnica de los movimientos. El peso muerto, las sentadillas o el press de banca son ejercicios complejos que necesitan ajustes por parte de un especialista y realizarlos con regularidad.
Si estás empezando, lo ideal es que requiera la ayuda de un entrenador físico para que corrija tus movimientos. Una vez dominada esta parte, podrás pagar por los servicios de un entrenador online si así lo prefieres.

Enseñar rutinas de entrenamiento a distancia es fácil, de hecho tú mismo puedes encontrar ejercicios en Internet. El problema está el que necesitas pulir todos los movimientos.

No quieres rendir cuentas con nadie

Cuando contratas los servicios de un entrenador online, será necesario que te pida datos para la retroalimentación. Te deberá preguntar sobre cómo va tu entrenamiento, si estás descansando y si estás comiendo cómo te aconsejó.

En caso de no preguntarte nada de esto, será bastante difícil que adapte y perfeccione tu programa de entrenamiento para optimizar el rendimiento. Es muy difícil que un entrenador encuentre a la primera el programa perfecto para ti, por eso es necesario que vaya haciendo pequeñas modificaciones hasta ser lo más exacto.

Entrenamiento debe cambiar dependiendo de tu jornada laboral, el estrés, la mala elección de alimentación por unos días o la ocupación familiar.
Si piensas que no quieres contabilizar datos ni rendir cuentas con nadie, este método no es para ti.

Quieres una fórmula mágica

En ocasiones, hay personas que piensan que por encargar los servicios de un profesional, automáticamente bajaremos de peso o aumentaremos nuestra fuerza. Si piensas que no vas a necesitar fuerza de voluntad, constancia y paciencia, deberías guardar tu dinero.

Tu entrenador online no va a desvelar una fórmula secreta para que consigas tu objetivo rápidamente, así que no te sientas decepcionado. La mayoría de los programas por los que vas a pagar, no estarán revolucionando el mundo deportivo en cuanto repeticiones, series, tiempo y peso. Muy posiblemente serán parecidos a los que puedes encontrar de manera gratuita Internet, pero tu entrenador se encargará de adaptarlo a tus debilidades y fortalezas.