La artritis es una enfermedad que sufren muchas personas, pero que sigue acogiendo numerosos mitos. Una creencia muy extendida entre quienes la padecen e, incluso, muchos profesionales, es que el ejercicio puede aumentar la inflamación y el dolor, sobre todo en las rodillas. Pero una nueva investigación se suma a la clara evidencia de que esto no es cierto.

El ejercicio no desencadena reacciones inflamatorias ni daños en el cartílago

En el metaanálisis, publicado en el British Journal of Sport Medicine, los investigadores escoceses analizaron 21 estudios realizados en varios países, incluidos Estados Unidos, China, Brasil y Suecia. Todos ellos están relacionados con el impacto que tiene el ejercicio terapéutico en la salud de las articulaciones de la rodilla de personas que tenían osteoartritis o un alto riesgo de desarrollarla. En total, participaron casi 2.000 personas.

Las rutinas de ejercicio entre los estudios variaron ampliamente en términos de tiempo, frecuencia y actividad, iban de cuatro a 48 semanas, con frecuencia de una a cinco veces por semana, e involucraron ejercicio acuático, entrenamiento de fuerza y ​​actividad aeróbica. Además, todos incluyeron la evaluación de biomarcadores relacionados con la osteoartritis, como el grosor y el volumen del cartílago, además de la inflamación.

Como resultado obtuvieron que la percepción de que el ejercicio físico es dañino para el cartílago se basa en informaciones erróneas. Los investigadores resaltan la necesidad de una mejor educación: «se debe asegurar a las personas con osteoartritis de rodilla que el ejercicio terapéutico prescrito para prevenir o tratar la osteoartritis sintomática de rodilla es seguro y, en todo caso, podría mejorar la composición del cartílago«, dijo el autor del estudio. «En lugar de evitar el descanso y la actividad, estas personas deberían ser alentadas, tranquilizadas y apoyadas para realizar actividades físicas«.

Es cierto que el ejercicio puede causar ataques de dolor temporalmente cuando se realiza inicialmente, pero lo normal es que se disipen con el tiempo, sobre todo si tienes cuidado de aumentar el ejercicio físico de forma gradual.

Evita las actividades con saltos

Esta revisión de estudios subraya que existe mucha evidencia sobre que el ejercicio puede ser más beneficioso que perjudicial en lo que respecta a la artritis. Por ejemplo, un estudio de principios de este año sobre osteoartritis y cartílago mostró que el ejercicio habitual minimiza la inflamación y ayuda a prevenir el daño del cartílago relacionado con la osteoartritis. Otra investigación descubrió que la tasa de artritis de los maratonistas era realmente inferior a la de la población general de los Estados Unidos.

Pero, ¿qué pasa si ya tienes artritis y estás sufriendo un dolor real? Una cosa a tener en cuenta es que hay una serie de opciones avanzadas, desde sintéticas hasta implantes e inyectables regenerativos, para casos en los que la enfermedad está más avanzada. También puedes intentar introducir el entrenamiento cruzado, sobre todo en actividades como la natación o el entrenamiento de fuerza. Lo único que deberías evitar serían las actividades con saltos.