Existen numerosas razones por las que haces ejercicio físico: te diviertes, quieres mantenerte en forma, te gusta relacionarte con otras personas, etc. Sin tener en cuenta la motivación, los beneficios de realizar alguna actividad pueden permanecer durante más tiempo de lo que piensas. Una nueva investigación, publicada en la revista Frontiers in Physiology, analizó cómo influye el ejercicio físico en nuestra salud.

¿Cómo influye el ejercicio físico?

Los investigadores realizaron un seguimiento con personas que participaron en un estudio diferente, que se hizo entre 1999 y 2003, y quisieron saber cómo era su salud actual 10 años.

El estudio de 2003 contó con 384 personas sedentarias y con sobrepeso, con entre 40 y 65 años de edad. Estas personas se dividieron en dos grupos: unos siguieron con la vida sedentaria y otros comenzaron a hacer ejercicio de manera habitual durante 8 meses. Los que tuvieron que hacer ejercicio físico se dividieron al azar en otros tres grupos: poca cantidad de ejercicio a intensidad moderada, poca cantidad de ejercicio a intensidad vigorosa y gran cantidad de ejercicio a intensidad vigorosa. Los que hicieron ejercicio en cualquier capacidad notaron mejoría en su condición aeróbica, presión arterial, sensibilidad a la insulina y circunferencia de la cintura.

Así que para averiguar cómo podría ser de duradero el impacto en estas mejoras, los investigadores reunieron a 104 de los participantes del estudio anterior para un nuevo estudio. Lo primero que hicieron es rellenar su historia médica y cuestionarios de actividad física. Después, les midieron la altura, la masa corporal, la presión sanguínea en reposo y la circunferencia mínima de la cintura. Por último, se sometieron a una prueba de ejercicio máxima en la cinta para medir su condición física cardiovascular.

Ser sedentario te hace perder tu capacidad aeróbica

Como resultado, los participantes del estudio de 2003 que siguieron siendo sedentarios o realizaron poca cantidad de ejercicio a intensidad moderada, fueron menos aptos para el ejercicio aeróbico. Perdieron un 10% de su capacidad aeróbica en los 10 años después, una tasa que fue dos veces mayor que quienes realizaron una actividad vigorosa en el estudio original.

Las personas comienzan a perder naturalmente su condición física aeróbica después de los 28 años aproximadamente. Esto se debe a una disminución del 1% en la frecuencia cardíaca máxima por año. Esto sugiere que realizar una actividad vigorosa podría evitar la disminución del estado físico relacionado con la edad más que una actividad moderada; muy posiblemente porque la actividad vigorosa ayuda a fortalecer el corazón, mejorando la capacidad para bombear sangre a sus pulmones y otras partes del cuerpo.

Aunque aquellos que realizaron una actividad de intensidad moderada no obtuvieron tantos beneficios cardiovasculares, sí experimentaron beneficios metabólicos (aumento de la presión arterial y la disminución de los niveles de insulina y glucosa en ayunas). Unos niveles más bajos de insulina y glucosa en ayunas quieren decir que tiene menos posibilidades de desarrollar enfermedades como la obesidad y diabetes.

Los investigadores no saben muy bien el por qué el ejercicio vigoroso ayuda a mantener un buen nivel de ejercicio cardiovascular a largo plazo, pero que un ejercicio leve o moderado ayude a mantener una buena salud metabólica están investigando para comprender mejor su conexión.

En resumen: tus entrenamientos intensos pueden ayudar a preservar su condición física aeróbica en los próximos años, pero no tienes que descartar los beneficios que aporta a la salud el ejercicio menos intenso. Debes dedicar tiempo a ambos en tu vida diaria; algo así como andar un poco más cada día.