El mundo de los edulcorantes es bastante desconocido aún. Hasta hace unos años nos bastábamos con el azúcar refinada o la sacarina, pero el boom de la stevia, los siropes y el azúcar de caña ha sobrepasado el mercado. ¿Cuál es más saludable? ¿Hay que desterrar el azúcar de mesa? ¿Son tóxicos? Tenemos muchas dudas al respecto, sobre todo si nos centramos en la pérdida de peso.

Un reciente estudio, presentado en la Reunión Anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD), afirma que los edulcorantes bajos en calorías afectan en la absorción y el control de la glucosa al interrumpir el microbioma intestinal. Es decir, los investigadores han demostrado que los edulcorantes artificiales podrían influir de manera negativa en los medicamentos hipoglucemiantes de pacientes con diabetes.

Los edulcorantes generan cambios en la flora intestinal

En esta investigación se demostró que una cápsula de edulcorante bajo en calorías alteró la flora intestinal a favor de las bacterias patógenas en comparación con un edulcorante placebo. Uno de los autores del estudio contaba que “la suplementación de 2 semanas con edulcorantes en cápsulas aumenta la absorción de glucosa y las respuestas glucémicas a la glucosa. Es decir, los edulcorantes desencadenan cambios en la flora intestinal, incluidas sus propiedades funcionales“.
También confirmó que este tipo de aditivos podrían influir en la eficacia que tienen los medicamentos para la diabetes.

Lógicamente, debe haber un equilibrio entre los efecto beneficiosos de los edulcorantes artificiales si lo tomamos en cantidades moderadas. Se adaptan perfectamente a un estilo de vida en el que se busca controlar el peso, pero el peligro aparece cuando se toma en exceso.

“Seguro” no implica “saludable”

El exceso de oferta de edulcorantes artificiales está íntimamente relacionado con la preocupación general por la salud. Muchos fabricantes prefieren añadir este tipo de ingrediente bajo en calorías para captar la atención del consumidor. Pero el problema es que una alta ingesta de edulcorantes bajos en calorías se asocia con un control glucémico más deficiente y con un aumento en los niveles de hemoglobina glicosilada.

El año pasado se realizó otra reunión donde se demostraron que los edulcorantes estaban, en comparación con el placebo, relacionados con un aumento del 20% en la absorción de 3-O-metil-glucosa y un 24% en los niveles de glucosa en plasma. También se asociaron con una disminución significativa (34%) en los niveles de GLP-1 en comparación con el placebo.