Recordarás que hace un tiempo te contamos qué es la dieta cetogénica y por qué se ha vuelto tan viral en estos últimos años. Son muchos los que la usan como vía para perder peso, pero no tienen en cuenta los valores nutricionales que se pueden perder si se alarga demasiado en el tiempo.
De forma rápida: la dieta cetogénica se basa en un alto consumo de grasas y en una mínima ingesta de hidratos de carbono.
No es una dieta milagro
Privar a tu organismo de ciertos nutrientes hará que se busque la manera de seguir consumiendo energía, pero de otras fuentes.
Un nuevo estudio, publicado en la revista Journal of Physiology, ha confirmado que la dieta cetogénica (también llamada keto) puede aumentar el riesgo de padecer diabetes tipo 2 al inicio de la misma.
En el estudio, los investigadores del ETH Zúrich junto al Hospital Universitario Infantil de Suiza, demostraron que esta dieta modifica el proceso de controlar los niveles de azúcar en la sangre, por lo que se crea cierta resistencia a la insulina en el hígado. «Cuando el hígado no puede responder a los niveles normales de insulina para controlar los niveles de azúcar en sangre, puede provocar un mayor riesgo de diabetes tipo 2«.
Para llegar a esta conclusión, la investigación se basó en alimentar ratones con dos tipos de dieta distintas: cetogénica y otra alta en grasas, para hacer que el hígado se vuelva resistente a la insulina. Al terminar de realizarles un test metabólico, determinaron los efectos que tenía la producción interna de azúcar y cómo era la absorción de azúcar en el músculo.
Christian Wolfrum, uno de los autores del estudio, explicaba que «la diabetes es uno de los principales problemas de salud que enfrentamos. Aunque se piensa vulgarmente que las dietas cetogénicas son saludables, nuestros hallazgos indican que puede haber un mayor riesgo de resistencia a la insulina con este tipo de dieta, algo que puede conducir a la diabetes tipo 2. Nuestra hipótesis es que cuando los ácidos grasos se metabolizan, sus reacciones pueden tener funciones importantes de señalización en el cerebro«.
Pero, ¿qué implica realmente seguir una dieta cetogénica en el contexto de la diabetes? Para entender esto, es esencial explorar los fundamentos de la dieta y su impacto en la salud metabólica.
¿Qué es la dieta cetogénica?
La dieta cetogénica es un tipo de régimen alimentario que favorece un alto consumo de grasas, un aporte moderado de proteínas y una reducción drástica de carbohidratos. Generalmente, las proporciones se organizan de la siguiente manera:
- 70-75% de grasas
- 20-25% de proteínas
- 5-10% de carbohidratos
Este cambio drástico en la ingesta de macronutrientes pone al cuerpo en un estado metabólico conocido como cetosis, donde la grasa se convierte en la principal fuente de energía en lugar de los carbohidratos.
Cuando se ingieren bajos niveles de carbohidratos, el hígado transforma ácidos grasos en cetonas, que son utilizadas como combustible alternativo para los músculos y el cerebro. Esto puede ser efectivo para la pérdida de peso, pero también plantea riesgos potenciales. Para reducir esos riesgos, es importante conocer los alimentos permitidos en la dieta cetogénica.
Según varios estudios, esta dieta puede inducir cambios en la microbiota intestinal y afectar la salud metabólica a largo plazo. En este sentido, es fundamental tener en cuenta las recomendaciones de los expertos en nutrición.
Riesgos asociados con la dieta cetogénica
Uno de los principales riesgos que los estudios han señalado es el potencial desarrollo de resistencia a la insulina. Cuando el cuerpo se acostumbra a un alto consumo de grasas, puede volverse menos sensible a la insulina, lo que es alarmante, especialmente para aquellos en riesgo de diabetes tipo 2.
A continuación, se presentan algunos riesgos específicos asociados con esta dieta:
- Desnutrición: La restricción de carbohidratos puede llevar a una ingesta insuficiente de micronutrientes esenciales, ya que muchos alimentos ricos en carbohidratos (frutas, verduras, granos integrales) son también fuentes importantes de vitaminas y minerales.
- Cetoacidosis: Para algunas personas, especialmente aquellas que utilizan medicamentos como inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2), el riesgo de desarrollar cetoacidosis diabética euglucémica aumenta. Esto ocurre cuando los niveles de cetonas se disparan sin una hiperglucemia significativa.
- Problemas de salud a largo plazo: Las dietas cetogénicas pueden estar asociadas con un aumento en los niveles de colesterol y problemas cardiovasculares, especialmente si se consumen en exceso grasas saturadas.
Estudios recientes sobre la dieta cetogénica y la diabetes tipo 2
Recientes investigaciones han arrojado luz sobre los efectos a largo plazo de la dieta cetogénica en personas con diabetes tipo 2. Un estudio publicado en la Universidad de Michigan indicó que los planes de alimentación muy bajos en carbohidratos podrían inducir la remisión de la diabetes tipo 2, pero esto no es un enfoque universalmente recomendado.
Los investigadores observaron que un grupo de personas que siguieron una dieta cetogénica durante un año experimentaron mejoras significativas en su control glucémico. Sin embargo, un porcentaje considerable de ellos también reportó efectos secundarios que no se deben ignorar. Además, en algunos casos, se ha testimonió que el tipo de alimentos consumidos puede influir en la eficacia de la dieta.
En un ensayo clínico reciente, los participantes que siguieron una dieta baja en calorías y cetogénica demostraron una mejora en sus parámetros de salud metabólica, mientras que aquellos que continuaron su dieta habitual experimentaron un aumento en los tratamientos farmacológicos. Esto destaca la importancia de la vigilancia continua y el asesoramiento nutricional.
Consejos para quienes consideran una dieta cetogénica
Si estás considerando seguir una dieta cetogénica, es vital tener en cuenta los siguientes consejos:
- Siempre consulta a un profesional de la salud antes de hacer cambios drásticos en tu dieta, especialmente si tienes condiciones preexistentes como diabetes.
- Monitorea regularmente los niveles de azúcar en sangre y cetonas si decides emprender esta dieta.
- Incorpora una variedad de alimentos permitidos en la dieta para asegurar un balance nutricional adecuado.
- Ten en cuenta la posibilidad de efectos secundarios como fatiga, constipación, o cambios en el perfil lipídico.
Es fundamental recordar que no existe un enfoque único para la nutrición. Cada persona es diferente y lo que funciona para una puede no funcionar para otra. Mantener un diálogo abierto con tu equipo de salud te ayudará a encontrar el mejor camino a seguir.

Es importante permanecer informado y ser crítico sobre las opciones alimenticias. Si bien esta dieta puede ofrecer beneficios a corto plazo, su sostenibilidad y seguridad a largo plazo son cuestiones que deben ser discutidas y consideradas. Recuerda siempre que buscar el asesoramiento de profesionales de la salud es el mejor camino para un manejo eficaz y seguro de la diabetes.