Tener unos buenos hábitos de alimentación, deporte y vida activa nos hace tener un consumo totalmente diferente al de una persona sedentaria. El informe “Food of the Nation” ha analizado los cambios que ha sufrido la alimentación española desde 2012 y ha concluido con que los deportistas ven encarecida su compra un poco más.

Deportistas VS sedentarios

Para notar realmente la diferencia de gasto entre una compra saludable y una sedentaria, se ha tomado referencia a personas mayores de 35 años que practican deporte habitualmente (tres o más veces a la semana). Te asombrará saber que realizan 90 compras más al año que aquellas personas consideradas sedentarias.
Los deportistas pagan un 6% más en sus comidas, ya que ingieren más alimento para compensar el esfuerzo de los entrenamientos. Concretamente, el precio medio de cada comida en personas activas es de 4,13€/kg, frente a los 3,89€/kg de no deportistas. Además, los deportistas tienen más consumos “extras” entre horas (+30’4%), pero reducen ese gasto en hasta un 6,7% de las comidas principales (desayunos, almuerzos y cenas).

Este estudio analiza detalladamente los patrones de consumo de estas personas deportistas, para asociar el papel que tienen como pioneros en tendencias saludables. Apuestan por platos más caseros (+4%), cocinan más al vapor (46’2%), a la plancha (+8’4%)  y en guisos (+6,3%). Asimismo, ingieren más proteínas (+3%) y reducen el consumo de azúcar (-15%) sobre la media de la población.
Podríamos decir que consumen el doble de ensaladas de arroz y legumbres y más cantidad de sepia, salmón, atún o bacalao. Por ende, no es habitual que consuman platos como las patatas fritas (-38%), la paella (-13%), la ternera (-11%) o el cerdo (-11%).

La sociedad está mucho más concienciada

Reeducar nuestra alimentación no está siendo una tarea fácil, pero podemos observar los primeros rayos de luz. Cada vez son más los restaurantes que tienen platos saludables en sus cartas, se apuesta por integrar la verdura y cocinar los productos de una forma más saludable.

Además, ser conscientes de la cantidad de azúcar que existe en los alimentos ultraprocesados, nos ha hecho reducir su consumo y buscar alternativas más sanas para nuestros snacks.