En más de una ocasión he ido andando por la calle y me he cruzado con personas haciendo running, seguro que a ti también te ha pasado. ¿Pero te has parado a pensar hace cuántos años que tenemos normalizado esto? No hace más de 10 años, ver a alguien haciendo deporte al aire libre era muy poco común, e incluso se le miraba raro. Ahora no es solo algo normal, sino que además te recuerda que tú también deberías empezar a moverte.

El running tuvo un magnífico boom allá por el 2007, justo con el inicio de la crisis que envolvió a España en 2008. No sabemos si fue una casualidad o es que la gente tuvo que desapuntarse de los gimnasios (por no tener dinero) y empezar a practicar al aire libre. Con esta iniciativa surgió el negocio que envuelve este deporte y que está haciendo que caiga en picado conforme pasan los meses. Analizamos cuáles pueden ser las causas.

Accesorios por doquier

Antes, el que salía a correr lo hacía con un chándal y un reloj para cronometrarse o ver la hora. En la actualidad, no se nos pasa por la cabeza salir de casa sin nuestro teléfono, los auriculares bluetooth, en enganche para el móvil, las mallas con bolsillos diminutos para las monedas, la camiseta de tirantes a juego, el último modelo de zapatillas, las medias de compresión, las gafas de sol, la gorra, el reloj con GPS… ¡Todo para media hora de ejercicio!

Eso de “para correr solo hacen falta unas zapatillas“, ya es inviable. Las empresas estudian perfectamente a sus potenciales clientes y les crean la necesidad de comprar productos que “mejorarán” su entrenamiento. Sí, puede ser más cómodo y podemos estar mejor informados de cómo hemos entrenado, ¿pero has echado cálculos de cuánto dinero has invertido para salir a correr? Al final, el running deja de ser el deporte más barato.

180 carreras cada fin de semana

Carreras para todos los gustos, edades, sexos e, incluso, horarios. Antes del 2000, en España no se realizaban carreras populares ni maratones en todas las ciudades, y mucho menos cada fin de semana. El auge del running explotó que se crearan carreras dependiendo de los gustos de los corredores. Unos prefieren correr de noche, otros de día, con obstáculos como guerreros, de mujeres, para niños, solidarias… Así hasta tener 180 carreras cada fin de semana en toda España. ¿No es una locura?

A todo el material y accesorios que te has comprado para lucir perfecto, añádele los 10-15€ de la inscripción de cada carrera popular.

Un dato bastante significativo es el que proporciona la Maratón de Barcelona: en 2016 tuvieron 16.506 participantes y en 2018 tan solo 13.539. ¿Puede haber influido los atentados o el debate independentista? Es posible que un pequeño porcentaje de los inscritos no lo hagan por eso, pero no pueden ser las razones de peso para que se haya reducido la participación en un 19%.

Los runners se cambian a otros deportes

Empezar a salir de la crisis poco a poco está ayudando a que los corredores miren hacia otro tipo de deportes. El trail running, el duatlón, el triatlón, las carreras de obstáculos, el Crossfit o funcional, son las nuevas disciplinas elegidas por los runners.

Las modas siempre pasan y muchas se ven obligadas por los “influencers” de las redes sociales. Recordemos hace unos años los famosos que eran imagen de carreras como la San Silvestre, ¿son, por casualidad, los mismos que ahora vemos haciendo Crossfit o Yoga? Son las propias marcas las que orientan a los usuarios a realizar un deporte u otro, usando a los bloggeros como intermediarios.

¡Ojo! Esto no es una crítica hacia el running o el resto de modalidades, realizar deporte es siempre la mejor opción. Pero recuerda que un entrenamiento correcto debe trabajar la resistencia, la fuerza y la flexibilidad. Si solo nos dedicamos a correr, estaremos realizando un entrenamiento incompleto que deberíamos compaginar con ejercicios de fuerza y estiramientos.