Ir acompañados al gimnasio, puede ser muy positivo. Este hecho te aporta motivación y hace que la rutina sea más entretenida. No obstante, puede resultar contraproducente si tu acompañante no cumple ciertas características que hagan que sumen en tu entrenamiento. Descubre las cualidades básicas que debe tener tu compañero de gimnasio.

Muchas veces te hemos mencionado los beneficios de entrenar acompañado. Ya sea practicando ejercicio al aire libre en familia, o acudiendo con algún amigo a la sala deportiva. Sin embargo, si vas a asistir acompañado al gimnasio como norma general, debes tener presentes algunos factores. Y es que si éste no dispone de unas actitudes básicas, podría estar entorpeciendo tu evolución y alejándote de tus objetivos.

¿Tu compañero de gimnasio suma en tu entrenamiento?

Lo primero que debes plantearte, es si tu compañero de gimnasio se toma tan enserio la rutina como tú. Si tú eres constante y disciplinado con tu rutina deportiva, pero te acompaña alguien que se dispersa o que, a menudo, encuentra cosas más importantes que hacer, tal vez deberías independizarte. Bastante haces con cumplir tus propios objetivos y estar siempre al pie del cañón, como para estar tirando de otra persona.

Por otro lado, una vez en el gimnasio, se va a entrenar. Si la otra persona está más pendiente del móvil que del trabajo, es probable que te arrastre con él y no te deje ser tan productivo como podrías. Hay tiempo para todo y el momento del gimnasio sirve para esforzarte, dar lo mejor de ti y desconectar del mundo virtual y otros asuntos externos.

Algo que debe tener, es generosidad. Comportarse bien en la sala de máquinas lo hace ser un buen compañero. Existen una serie de normas básicas que se deben cumplir para una buena convivencia con el resto de asistentes. Si él tiene malas maneras, es probable que tu imagen también se vea perjudicada. Si tú te comportas como debes, tu compañero no tiene por qué dejarte en mal lugar. Asegúrate de que recoge el material, lleva toalla, respeta los turnos de trabajo y colabora en un buen ambiente.

Tu compañero de entrenamiento es alguien que te acompaña, no que te dirige, ordena, o aconseja sin tener los conocimientos. Tú conoces tu cuerpo y sabes cómo debes trabajarlo. Por supuesto, si es tu entrenador personal o alguien cualificado, puedes dejarte aconsejar. No obstante, no sigas directrices que no compartes o con las que no te sientes bien. Tu trabajo se rige en función de tus objetivos y hay mucho profesional cualificado que te podrá orientar si lo necesitas.