Me encanta entrenar en el gimnasio. Entiendo que haya personas a las que no les motive o les de vergüenza venir a un centro deportivo, por lo que nunca os juzgaré.  Lo que sí pienso hacer hoy es odiar a muerte a aquellos “compañeros” que te sacan de quicio con ciertas actitudes y detalles de comunidad. Por favor, si te identificas entre alguno de estos casos, no vengas a mi gimnasio.

Dejas tus cosas por cualquier sitio y te “olvidas” de recoger

¡Qué casualidad! Encuentras todo el material en su sitio, pero luego te olvidas de colocarlo donde estaba. Reconozco que respiro profundo para no enfadarme. Ni los monitores son tus criados, ni tus compañeros tienen que volverse locos hasta encontrar dónde has dejado las mancuernas.
La disciplina y la educación también debes aplicarlo en el gimnasio, sobre todo por ser una zona compartida con muchas personas que tienen el mismo fin que tú.

¿Verdad que te daría vergüenza actuar así en un gimnasio pequeño?

Te perfumas como si salieras un sábado noche

Me parece estupendo que haya quien aproveche el gimnasio para intentar ligar, pero agradecería que no se convirtiese en una discoteca. Si vas a sudar, ¿para qué necesitas volcarte el bote de colonia encima? Una cosa es ser aseado y otra ir dejando rastro de perfume.

Te invito a reflexionar, es un gimnasio y no es necesario que uses perfume. A la persona que le llames la atención, le vas a gustar sudado.

Corres en la cinta cuando hace sol

Esto sí que no lo entiendo. ¿Pagar una cuota mensual por subirte a una cinta? Puedo comprenderlo si lo haces en los meses de invierno, en los que no se sabe si va a llover o te vas a morir de frío. Pero de verdad, es mucho más placentero salir a la calle para que te de el sol y la brisita en la cara.

¿Te imaginas esquiar en una rampa en vez de ir a una pista de esquí? Yo tampoco.

No haces contacto visual, ni saludas

Yo también peco de ser introvertida en algunas ocasiones, sobre todo cuando no controlo la situación o el espacio. ¿Pero debo ser menos educada por eso? Qué mínimo que digas “hola” al llegar a un sitio, y más aún si hay alguien te te ha dado los buenos días con una sonrisa.
De verdad, no cuesta nada sonreír. El gimnasio está para pasarlo bien y desestresarnos, así que cambia la cara y la actitud.

Lees un libro o ves una serie mientras “entrenas”

La actividad física no debemos tomarla como una obligación. Es muy importante la conexión entre tu cuerpo y la mente cuando estás realizando un ejercicio. Al distraernos o prestar atención a otras cosas, estamos desatendiendo la respiración y dejamos de sentir el cuerpo.

Si realmente necesitas una distracción porque odias hacer ejercicio, te doy una idea: renuncia. Hay miles de actividades físicas, por lo que seguro que encontrarás alguna que te guste y te haga estar presente contigo mismo. Deja de hacer cosas que odias y deja los libros para antes de dormir.

No te cambias de ropa para entrenar

Por favor, llamamiento importante para aquellos a los que la camiseta cobra vida propia. ¿Eres acaso un dibujito animado y tienes que ir siempre con la misma ropa? No te atrevas a decir que no tienes dinero, porque estás pagando mensualmente la cuota del gimnasio.
Estoy segura de que lavas la ropa después de cada entrenamiento (o eso espero), pero te confirmo que no es nada caro hacerte con un pack de camisetas dryfit en Amazon.

Te subes a la elíptica a mil km por hora, pero sin resistencia

Amigo, la resistencia está ahí por alguna razón. Y no, no es para adornar. Te aseguro que es ridículo ver cómo pedalean tus piernas como si fueras a cámara rápida. Sube la resistencia, relaja la velocidad y dale caña.

Pasas demasiado tiempo en el vestuario

No puede ser que el vestuario sea tu parte favorita del gimnasio. Me quedo sorprendida con esas personas que pasan más tiempo en la sauna y el vestuario que en la sala de musculación. ¿No crees que con 15-20 minutos es suficiente para ducharte, arreglarte y salir? O por lo menos hazlo equitativo al tiempo que pasas entrenando.